ENRIQUETA MARTÍN ORTÍZ DE LA TABLA

Enriqueta Martín Ortiz de la Tabla

Bibliotecaria y profesora española. Bibliotecaria del Instituto Internacional desde 1929 hasta 1971.

Enriqueta Martín Ortiz de la Tabla nació en Llerena (Badajoz) en 1892. Hija de Emilio Martín Fernández y de Enriquetina Ortiz de la Tabla, y hermana de la poetisa y escritora Soledad Martín Ortiz de la Tabla, nacida en 1875. Cursó los estudios de bachillerato en el Instituto de Badajoz.

Licenciada en Filosofía y Letras, se doctoró en la Universidad Central de Madrid con una tesis sobre los "Antecedentes de la situación social de la España musulmana en el siglo XI". Tuvo gran relevancia en el acceso de las mujeres a la profesión bibliotecaria. Fue una de las primeras mujeres españolas en impartir clases en una Universidad norteamericana. Estuvo becada en Estados Unidos, como otras maestras relacionadas con la Residencia de Señoritas: entre 1919-1921 en el Smith College (Northampton, Massachusetts, Estados Unidos), donde desempeñó el cargo de "instructor of Spanish" durante los cursos 1919-1920; pensionada por la Junta de Ampliación de Estudios y, entre 1925-1926, en Vassar College (Poughkeepsie, Nueva York, Estados Unidos). Sus estancias en Estados Unidos le permitieron entablar relación y amistad con Susan Huntington y Mary Steedman Sweeney. Además, fue socia del Lyceum Club Femenino.

 

A partir de 1930, Enriqueta asumió la gestión de la Biblioteca del Instituto Internacional de Madrid (IIGS) y de los cursos de Biblioteconomía que impartía. Precisamente, este Intituto había acordado con la Junta para Ampliación de Estudios (JAE) la fundación de una "Residencia de Señoritas" en 1915, en paralelo a la Residencia de Estudiantes. Esta "Residencia de Señoritas" fomentó especialmente la lectura y el desarrollo de su importante Biblioteca, de la que Enriqueta Martín fue directora desde 1931 hasta la Guerra Civil. Más tarde, entre 1940 y 1949 ejerció como la representante semioficial del IIGS, cargo que desempeñó hasta su jubilación, aunque sin renunciar por ello a su labor como bibliotecaria. Una vez jubilada, se hizo cargo de la ordenación del archivo documental del IIGS. Falleció en 1984, a los 92 años.

Carmen de Burgos (Colombine)

Carmen de Burgos (Colombine)

Carmen de Burgos Seguí (Almería, 1867 – Madrid, 1932), conocida por su seudónimo Colombine, fue una de las figuras más lúcidas, valientes y prolíficas de la cultura española del primer tercio del siglo XX. Escritora, periodista, traductora y activista feminista, su trayectoria encarna la irrupción de la mujer moderna en el espacio público y en el debate intelectual de su tiempo. Su voz, firme y comprometida, se alzó en defensa de la educación, la igualdad jurídica y la libertad de pensamiento en una sociedad todavía profundamente marcada por estructuras patriarcales.

La Biblioteca del Museo Cerralbo conserva un testimonio singular de esta voz: Por los que lloran. Apuntes de guerra (Madrid, 1910), obra de Pedro Luis de Gálvez y Francisco Martínez, precedida por un prólogo de Carmen de Burgos. Impreso en la Imprenta de Gabriel López del Horno, este ejemplar no es solo un objeto bibliográfico, sino un documento que permite acercarnos a Colombine como intelectual comprometida con los grandes acontecimientos de su tiempo y con las consecuencias humanas de la guerra.

 

Por los que lloran. Apuntes de guerra, Pedro Luis de Gálvez y Francisco Martínez, con prólogo de Carmen de Burgos (Colombine).

Carmen de Burgos fue la primera mujer periodista profesional en España y una de las primeras corresponsales de guerra. En 1909 viajó a Melilla como enviada especial del diario El Heraldo de Madrid para cubrir la Guerra de Marruecos, en un contexto en el que la escritura femenina quedaba relegada a los llamados “temas de salón”. Su presencia en el conflicto no buscaba la épica militar, sino la comprensión del drama humano: los heridos, los hospitales, las familias rotas por la violencia. Esa experiencia marcó de forma decisiva su pensamiento y su escritura.

El prólogo que firma en Por los que lloran es reflejo directo de ese compromiso. Lejos de limitarse a introducir la obra, Colombine ejerce una mediación ética entre el lector y el horror del frente. Su mirada se dirige hacia las víctimas anónimas —madres, viudas, huérfanos— y su palabra apela a la compasión, a la conciencia moral y a la responsabilidad colectiva. Se trata de una escritura clara, directa y profundamente empática, que convierte el prólogo en una auténtica declaración de principios.

 

Inicio del prólogo de Carmen de Burgos en ‘Por los que lloran. Apuntes de guerra’.
Firma manuscrita de Carmen de Burgos al final de su prólogo, junto a la declaración «¡Guerra a la guerra!».

La presencia de Por los que lloran en los fondos de la Biblioteca del Museo Cerralbo nos invita a reflexionar sobre el papel de las bibliotecas patrimoniales como espacios de memoria y visibilización. Estos fondos permiten rescatar y contextualizar la contribución de mujeres que, como Carmen de Burgos, abrieron caminos de libertad y ampliaron los límites de lo posible para las generaciones posteriores. Asimismo, subrayan una de las misiones fundamentales de los Museos Estatales: la recuperación de genealogías femeninas históricamente silenciadas.

 

Retrato de Carmen de Burgos Seguí (Colombine) reproducido en el prólogo de ‘Por los que lloran. Apuntes de guerra’.

Con motivo del Mes de la Mujer, la figura de Carmen de Burgos emerge como símbolo de compromiso, modernidad y coraje intelectual. A través de este ejemplar de 1910, su voz sigue viva en la biblioteca del museo Cerralbo, recordándonos que la palabra puede ser un acto de resistencia y que la cultura, cuando se ejerce con conciencia, tiene el poder de transformar nuestra mirada sobre el mundo.

 

Aportación realizada por la Biblioteca del Museo Cerralbo.

Mujeres que escribieron la historia del periodismo en España

Mujeres que escribieron la historia del periodismo en España

Aunque el primer formato periodístico consolidado surge en el siglo XVII con las gacetas, la aparición de las primeras publicaciones tal y como se entienden hoy en día tuvo lugar en el siglo XVIII, en el contexto de la Ilustración, que abrió nuevas posibilidades para la circulación de ideas y el debate público. Aparecieron, así, periódicos de diversa índole y periodicidad, como el Mercurio histórico y político, el Diario noticioso, curioso, erudito y comercial El Pensador.

Aunque el espacio editorial estaba dominado por hombres, algunas voces femeninas empezaron pronto a hacerse visibles. En pleno siglo XVIII, entre 1763 y 1764, se publicó semanalmente La Pensadora Gaditana, escrita y dirigida por Beatriz Cienfuegos, seudónimo que, según Cinta Canterla (Cuadernos de Ilustración y Romanticismo, n.º 24), corresponde a Lara Alberro, Marquesa de García del Postigo. De orientación reformista y moralizante, la publicación ejercía una crítica de las costumbres de su tiempo y ponía especial énfasis en la educación, la conducta y el papel social de las mujeres.

Sin embargo, fue a partir del siglo XIX cuando se produjo un impulso definitivo en la prensa y esta se consolidó como medio de comunicación de masas, con tiradas más grandes y una mayor diversificación. En este contexto, la incorporación de la mujer a la prensa en España fue un proceso lento y progresivo, condicionado por las limitaciones educativas, jurídicas y sociales que marcaron el siglo XIX.

Las primeras colaboraciones femeninas en la prensa española aparecieron en la segunda mitad de este siglo, generalmente vinculadas a publicaciones literarias o a revistas destinadas a lectoras. Surgieron cabeceras como El Correo de la ModaLa Gaceta del bello sexo o El Correo de las Damas que, además de moda, literatura o vida familiar, comenzaron a abordar cuestiones como la igualdad y los derechos de las mujeres.

A finales del siglo XIX y, coincidiendo con una mayor presencia femenina en la educación secundaria y superior, algunas mujeres empezaron a colaborar en diarios de mayor difusión y a intervenir en debates culturales y sociales.

Figuras como Emilia Pardo Bazán o Concepción Arenal se sirvieron de la prensa para difundir ideas literarias, sociales y pedagógicas. Así, a través de estas cabeceras, abordaron cuestiones como la educación, el trabajo, la desigualdad social, la cultura, la política o los conflictos bélicos, publicando, en muchas ocasiones, con seudónimo.

Además de su faceta periodística, muchas de ellas fueron poetas, escritoras o dramaturgas. La prensa les sirvió para publicar, además de artículos y reportajes, poemas, cuentos e historias de gran difusión.

Repasamos la historia de algunas de ellas.

• Concepción Arenal

Concepcion Arenal. Wikimedia commons.

 

Nació en Ferrol en 1820 aunque su familia se trasladó pronto a Madrid. Allí asistió como oyente a algunas clases de Derecho en la Universidad Central de Madrid, para lo cual tuvo que “disfrazarse” de hombre, cortarse el pelo, ponerse levita, así como capa y sombrero de copa.

Su primera experiencia relevante en la prensa tuvo lugar en La Iberia, uno de los diarios liberales más importantes del Madrid de mediados de siglo.

Sin embargo, su hito más destacado en el periodismo fue la fundación en 1870 del periódico La Voz de la Caridad, un espacio que dedicó a la defensa de los derechos de los de los presos y los más desfavorecidos. De hecho, durante unos meses este periódico se convirtió en órgano oficial de la Cruz Roja.

Además, colaboró en decenas de periódicos de la época como Las Dominicales del Libre Pensamiento, el Boletín de la Institución Libre de EnseñanzaLa España ModernaLa Nueva Ciencia JurídicaLa Ilustración Española y Americana, entre otros.

En el ámbito literario, escribió importantes obras como “La mujer del porvenir”, “La mujer de su casa”, “El visitador del pobre” o el ensayo “La beneficencia, la filantropía y la caridad”.

Falleció el 4 de febrero de 1892 en Vigo.

 

 

Ángela Grassi y Trechi nació en Crema (Italia) en 1823, aunque enseguida se trasladó con su familia a España; primero a Barcelona, y en 1842 a Madrid, donde comenzó su carrera como escritora y periodista.

Destacó especialmente por su labor en la prensa femenina del siglo XIX, colaborando con distintos periódicos y revistas que orientaban la mayor parte de su producción a un público femenino. Es el caso de El Pensil del Bello Sexo; La Educanda; El Genio : semanario de literatura, artes, teatros y moda, El Museo Literario;  El Ángel del Hogar, La Aurora de la Vida : único periódico ilustrado dedicado a niños de ambos sexosdonde publicó numerosos artículos, relatos y poemas. También colaboró con El Cascabel, donde publicó novelas por entregas como “Espigas y amapolas”, con un capítulo por número.  

Sin embargo, su trabajo más notorio estuvo vinculado a la revista El Correo de la Modauna de las publicaciones más influyentes dirigidas a mujeres de su tiempo. Comprada por su her.mano, Carlos Grassi, en 1867, encargó a Ángela su dirección, cargo que ocupó hasta su fallecimiento en 1883.

En cuanto a su obra narrativa, inscrita dentro del costumbrismo y publicadas en muchas ocasiones en forma de folletín, podemos mencionar Riquezas del almaLa gota de aguaEl copo de nieve o El primer año de matrimonioCartas a Julia.

• Ángela Grassi

Angela Grassi. Wikimedia commons.

• Concepción Gimeno de Flaquer

Concepción Gimeno de Flaquer, en Feminal. Wikimedia commons.

 

Nació en Alcañiz (Teruel) en 1850. Comenzó muy joven a publicar artículos en periódicos y revistas literarias. En un primer momento, en su Aragón natal, como en El Trovador del Ebro, y, posteriormente, en Madrid, donde se trasladó en 1870.

En los siguientes años se intensificó su labor periodística. Inició su colaboración con el El Correo de la Moda, una de las publicaciones más longevas y señeras de la época. También publicó algunos artículos en El Argos o La Mujer.

Sin embargo, uno de sus grandes hitos tuvo lugar en 1872, cuando funda y dirige La Ilustración de la mujer, una revista quincenal que se mantuvo en circulación desde 1872 hasta 1884. A través de esta revista defendió la educación femenina, la formación cultural de las mujeres y su participación en la vida intelectual.

Se casó con Francisco de Paula Flaquer, con quien se marchó a México en 1883. Allí creó y dirigió el periódico El Álbum de la Mujer (1883-1890). De vuelta a España, le cambió el título a El Álbum Ibero-Americano.

Escribió también novelas, como La mujer juzgada por una mujer (1882), La mujer intelectual (1901) o Mujeres de regia estirpe (1907).

Falleció en buenos Aires en 1919 por una afección pulmonar.

 

Nació en La Coruña en 1851, fue una de las figuras más destacadas de la literatura española del siglo XIX y principios del XX, y una de las principales impulsoras del naturalismo en España.

Desde muy joven se dedicó a la escritura, publicando ensayos, poesía y relatos, pero fue en el periodismo donde desarrolló una labor continuada, versátil y pionera que se extendió durante más de cinco décadas.

Su carrera periodística comenzó en su Galicia natal, colaborando con el Faro de Vigo, el Diario de Lugo, La Gaceta de Galicia o La Ilustración gallega y asturianacon la publicación de poemas y algunos artículos.  

El salto a un medio de comunicación de ámbito nacional lo da en 1879, con la publicación de su novela Pascual López. Autobiografía de un estudiante de Medicina, en la Revista de España.

Colaboró con periódicos y revistas de gran prestigio como El ImparcialEl LiberalEl EspañolLa ÉpocaLa Esfera o La Ilustración Artística, entre otros, e incluso en prensa internacional, como La Nación de Buenos Aires o El Diario de la Marina de La Habana.

 

• Emilia Pardo Bazán

Emilia Pardo Bazán por Luis Sellier 1885. Wikimedia commons.
La Esfera: ilustración mundial: Año I Número 7 - 1914 febrero 14. BVPH.
La Esfera: ilustración mundial: Año I Número 7 - 1914 febrero 14. BVPH.

Dentro de su trayectoria periodística, destaca a su vez la creación y edición de la revista mensual Nuevo Teatro Crítico, redactada íntegramente por la escritora, donde abordó asuntos literarios, artísticos, políticos y sociales, incluyendo importantes reflexiones sobre la educación y la situación de las mujeres. La publicó durante tres años, entre 1891 y 1893.

Se relacionó con multitud de intelectuales de la época, tales como Miguel de Unamuno o Benito Pérez Galdós, llegando a entablar amistad con algunos de ellos como Giner de los Ríos, Menéndez Pelayo.

Abanderada de los derechos de las mujeres, dedicó su vida a defenderlos, tanto en su trayectoria vital como en su obra literaria, poniendo el foco en la reforma de la educación. Creó la Biblioteca de la Mujer, cuyo fin era la difusión de ideas progresistas relacionadas con los derechos de la mujer entre el público femenino.

Aunque intentó ser académica de la Real Academia Española, nunca lo consiguió. Sí lo fue de la Real Academia Gallega. Además, Pardo Bazán fue la primera mujer que ingresó como socia de número en el Ateneo de Madrid y fue la primera mujer catedrática de universidad en España.

Falleció en Madrid en 1921.

 

Nació en Culleredo (La Coruña) en 1862, aunque se mudó a Madrid con su familia en 1874. Fue una de las periodistas más importantes y pioneras de España, especialmente en el ámbito del periodismo internacional y de guerra.

Se casó con Wincenty Lutostawski, un filósofo y diplomático polaco. Se trasladó a Polonia con él y tuvieron cuatro hijas. Sin embargo, la falta de un heredero varón provocó el rechazo y abandono de su marido y el matrimonio terminó rompiendo.

El estallido de la Gran Guerra la sorprendió en Polonia. Allí ejerció como enfermera voluntaria hasta que comenzó a colaborar con el diario ABC, donde terminó por asumir la corresponsalía. Es por ello considerada la primera periodista española corresponsal permanente en un país extranjero.

Además de cubrir la Primera Guerra Mundial, su labor periodística la llevó a ser testigo de la Revolución Rusa de 1917 y de parte de la Segunda Guerra Mundial, informando sobre la ocupación nazi de Polonia y denunciando la barbarie de los campos de concentración.

Colaboró en periódicos como Revista Gallega, La Época, El Liberal, El Imparcial de Madrid; y en prensa internacional, como la Gazeta Polska y el New York Times.

 

• Sofía Casanova

Sofia Casanova. Wikimedia commons.
La Esfera: ilustración mundial: Año VI Número 280 - 1919 mayo 10. BVPH.

Además de su trayectoria periodística, Sofía Casanova también publicó novelas como El doctor Wolski, El Pecador Princesa del amor hermoso; cuentos e, incluso, una pieza teatral, La madeja, que Benito Pérez Galdós, director del Teatro Español, le estrenó en dicho teatro.

En 1906 fue elegida miembro de la Real Academia Gallega. Se le concedió la Gran Cruz de Alfonso XII, y se la propuso para el Premio Nobel de Literatura en 1925.

Sofía Casanova falleció en 1958 en Pozna.

El Español: semanario de la política y del espíritu: Año II Número 479 _ 02/02/1958. BVPH.

• Celsia Regis

1926-03-27, La Esfera, Celsia Regis. Wikimedia commons.

 

Nació en Villamayor de Campos (Zamora) con el nombre Consuelo González Ramos. Procedente de una familia muy humilde, sus primeras incursiones en el mundo del periodismo las realizó desde Melilla, cubriendo la guerra de Marruecos. Allí colaboró con el periódico El Telegrama del Rif, donde firmaba como Doñeva de Campos. Con esa experiencia, publicó el libro “La mujer española en la campaña del Kert”.

Fundó y dirigió entre 1917 y 1931 La Voz de la Mujer y colaboró con otras cabeceras como El ImparcialHeliosLa Nación, etc.

En 1918 creó junto con María Espinosa de los Monteros la Asociación Nacional de Mujeres Españolas (ANME), cuyo objetivo principal era la educación y el voto femenino y que mantuvo su actividad hasta 1936.

En 1919 creó la primera Escuela de Tipógrafas de España, en 1925 fundó una institución, La Casa de la Mujer, con objetivos similares al Lyceum Club Femenino, y que contaba con una biblioteca de autoras.

Otro de los grandes hitos en la vida de Celsia Regis fue la creación en 1927, de la que se conoce como la primera Granja Escuela Agrícola Femenina en España, con el fin de iniciar a las mujeres en las industrias rurales (avicultura, floricultura, apicultura, etc.). Además, intentó crear una Escuela Profesional de Periodistas.

 

Carmen de Burgos Seguí, más conocida como Carmen de Burgos o ‘Colombine’, seudónimo con el que firmaba sus crónicas, nació en 1867 en Almería.

Escritora, traductora y periodista, con tan solo 16 años contrajo matrimonio con el poeta Arturo Álvarez Bustos, lo que le permitió publicar sus primeros artículos en Almería Bufa, que dirigía su marido.

Continuó su carrera periodística en Madrid, donde comenzó a colaborar con el Diario Universal, fundado por Augusto Suárez de Figueroa, con una columna diaria denominada Lecturas para la mujer. Es ahí cuando empieza a firmar bajo el seudónimo de "Colombine", sugerido por el propio editor.

Más tarde, colaboró con El Heraldo de Madrid, además de otras muchas cabeceras, como el Nuevo Mundo de MadridABCEl Globo o La Esfera.

Es considerada por muchos como la primera mujer periodista a nivel profesional en España, así como la primera corresponsal de guerra en nuestro país. Firmó numerosas crónicas en periódicos, novelas cortas, cuentos, ensayos y fundó su propia revista Crítica.

 

• Carmen de Burgos

Carmen de Burgos y Seguí, 1930s. Wikimedia commons.
La Esfera: ilustración mundial: Año XV Número 760 - 1928 julio 28. BVPH.

Uno de los ejes centrales de su obra fue la defensa de los derechos de las mujeres. Fue presidenta de la asociación llamada Cruzada de Mujeres Españolas y de la Liga Internacional de Mujeres Ibéricas e Hispanoamericanas.

Luchó abiertamente por la igualdad jurídica, el derecho al divorcio, la educación femenina y la independencia económica de las mujeres. Entre esas obras, podemos destacar El divorcio en España (1904) o La mujer moderna y sus derechos (1927).

Falleció en Madrid en 1932, dejando un legado fundamental para el periodismo, la literatura y el feminismo en España.

[Tarjeta de Carmen de Burgos Seguí conservada por Benito Pérez Galdós (Sin fecha)]. BVPB.

• María Luz Morales

María Luz Morales. Wikimedia commons.

Nació en La Coruña en 1890 aunque muy joven se trasladó a Barcelona, donde estudió Filosofía y Letras.

Se inició en el periodismo a comienzos de los años 20, dirigiendo la revista femenina El Hogar y la Moda. En paralelo comenzó a colaborar con La Vanguardia, donde se encargó de la sección “Vida cinematográfica”, que firmaba con el seudónimo Felipe Centeno.

En 1936 se puso al frente de La Vanguardia, convirtiéndose en la primera mujer en dirigir un periódico diario de información general en España.

Tras la victoria franquista, sufrió la represión del régimen franquista por su vinculación profesional con la República. Fue encarcelada durante 40 días en un convento de Barcelona y apartada del ejercicio profesional.

Durante la Dictadura, escribió novelas, tradujo y adaptó obras de teatro, trabajó en la Editorial Salvat al frente de la enciclopedia Universitas y en 1941 creó la Editorial Surco.

No fue hasta 1978 cuando fue rehabilitada para ejercer el periodismo. Colaboró durante sus últimos años en Diario de Barcelona y falleció en 1980 en la Ciudad Condal.

Nació en San Sebastián en 1891, con 25 años se marchó a trabajar a Nueva York como profesora de español. Es allí donde toma contacto con el periodismo y en 1919 empieza a mandar sus primeras crónicas al periódico La Libertad, dirigido por Luis de Oteyza. Esos primeros escritos de Teresa de Escoriaza aparecerían firmados con el seudónimo de Félix de Haro.

En 1921 es enviada por el periódico a Marruecos para cubrir la guerra del Rif, convirtiéndose en pionera dentro de la corresponsalía de guerra entre las mujeres. Estas crónicas fueron publicadas posteriormente en un libro, Del dolor de la guerra. Crónicas de la campaña de Marruecos.

Además de La Libertad, colaboró con Mundo Gráfico. En 1924 empezó a trabajar en Radio Madrid (Radio Ibérica), y se considera que dio la primera conferencia de carácter feminista en la historia de la radiodifusión estatal.

Se instaló en Estados Unidos antes del estallido de la guerra civil y permaneció allí como profesora de español. Regresó a España unos años antes de morir, en Donostia en 1968.

• Teresa de Escoriaza

La Esfera: ilustración mundial: Año VIII Número 411 - 1921 noviembre 19. BVPH.

• Magda Donato

1929-01-01, Estampa, Las redactoras y colaboradoras de Estampa. Magda Donato. Wikimedia commons.

 

Magda Donato, seudónimo de Carmen Eva Nelken, fue una periodista, escritora y actriz nacida en Madrid en 1898. Hermana pequeña de la también escritora y política Margarita Nelken, ambas recibieron una educación de calidad.

Comenzó a trabajar con 19 años en el diario El Imparcial, fundado por Eduardo Gasset en 1917. Más tarde, escribirá en distintos periódicos madrileños como El LiberalLa TribunaEl Heraldo de Madrid o Estampa.

Vivió siempre preocupada por la situación de las mujeres y las desigualdades sociales, algo que reflejó especialmente en una serie de artículos para el periódico Ahora que ella misma denominó “reportajes vividos”. “Cómo se vive en un albergue de mendigas” o “La vida en la cárcel de mujeres” son algunos ejemplos de estas entregas que los lectores definieron como de “gran compromiso y sensibilidad”.

Además de su faceta como periodista, destacó su papel como escritora de cuentos infantiles, que también publicó en algunas cabeceras, como, por ejemplo, estos de Jornada y Última Hora.

Al final de la guerra civil, se exilió en México junto a su pareja, el escritor e ilustrador Salvador Bartolozzi. Ambos fundaron el Teatro Pinocho y escribieron numerosas obras que se estrenaron en el país en los años 40.

Donato falleció en el exilio el 3 de noviembre de 1966.

Jornada: diario de la tarde: Año VI Número 179_07/03/1946. BVPH.
Mujeres españolas: revista bisemanal exclusivamente patriótica: Año II Número 92 - 1930 Noviembre 23. BVPH.

Conocida con el seudónimo “Violeta”, nació en Barcelona en 1867. Entró en la Escuela de Telégrafos, fundada por la Asociación para la Enseñanza de la Mujer y compaginó la profesión de telegrafista con la de periodista durante más de 40 años.  

Comenzó a escribir en el diario El País: diario republicano, donde comenzó a firmar con ese seudónimo. Ahí firmó diversos artículos relacionados con el divorcio, el acceso a la educación de las mujeres, la reforma de las cárceles, etc.

Además, colaboró con otros diarios como El ProgresoEl Globo y Heraldo de Madrid, y en revistas como La Conciencia libre y Vida Socialista.

En 1907 fue admitida en la Asociación de la Prensa de Madrid junto a Carmen de Burgos, y se convirtió en una de las primeras mujeres que formaron parte de la asociación. También participó en el Ateneo de Madrid como conferenciante, así como en tertulias y debates literarios.

En 1909 fundó el grupo feminista Damas Rojas y participó en otras asociaciones como la Sociedad Española por el Abolicionismo, para erradicar la prostitución, o la Sociedad Española de la Higiene.

Al final de guerra civil, se le aplicó la Ley sobre represión de la masonería y del comunismo y fue juzgada por el Tribunal Especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo (TERMC) que la condenó a 12 años de prisión, aunque quedó en libertad provisional debido a su avanzada edad y a su delicado estado de salud. Falleció en Madrid en 1959.

• Consuelo Álvarez Pool

Consuelo Álvarez Pool, Violeta. Wikimedia commons.

• Luisa Carnés

El Español: semanario de la política y del espíritu: Número 57 _ 18/11/1967. BVPH.

Nacida en Madrid en 1905, fue una periodista y escritora que formo parte del grupo de Las Sinsombrero, enmarcado en la Generación del 27Su obra y trayectoria se caracterizan por una mirada social profundamente comprometida y por la atención constante a las condiciones de vida de las clases trabajadoras, especialmente de las mujeres.

De origen humilde, comenzó durante la década de los 20 a colaborar activamente con diferentes periódicos y revistas como Estampa y otros medios importantes como La vozCrónica, o Ahora, donde escribió numerosos cuentos, relatos y reportajes.

Durante la Segunda República, su actividad periodística se intensificó y se vinculó de forma más explícita con medios de orientación progresista y de izquierdas, defendiendo reformas sociales, el acceso de las mujeres al trabajo digno y la necesidad de una mayor justicia social.

Desarrolló, además, una importante obra narrativa, entre las que destacan las publicaciones Peregrinos del calvario (1928); Natacha (1930) y la novela Tea Rooms. Mujeres obreras, fruto de su experiencia vital como trabajadora en un salón de té.

Durante su estancia en México, país al que se exilió tras el final de la guerra, mantuvo su actividad periodística y literaria. Colaboró con medios mexicanos como El Nacional o La Prensa y dirigió el periódico Mujeres españolas : boletín de la Unión de Mujeres Antifascistas Españolas en México.

Falleció en 1964 en un accidente de tráfico. Su figura ha sido recuperada en las últimas décadas como una autora clave para comprender el periodismo social y la literatura comprometida del primer tercio del siglo XX.

Nacida en Arenas de San Pedro (Ávila) en 1908, Josefina Carabias es considerada una de las pioneras del periodismo parlamentario en España.

Se instaló en 1926 en Madrid, donde cursó la carrera de Derecho. En 1928 pasó por la Residencia de Señoritas, fundada por María de Maeztu, donde incrementó su pasión por la lectura y la escritura.

Durante esa estancia comenzó su primera incursión en el periodismo escrito en la revista Estampa. El hito que la consagró como periodista fue una entrevista a Victoria Kent, entonces directora de Prisiones y diputada. Desde Estampa pasó a colaborar con cabeceras como La VozCrónicaAhora Mundo Gráfico, estableciendo una presencia constante en la prensa escrita durante los años de la Segunda República.

Como cronista parlamentaria, una de sus aportaciones más importantes fue la narración de los debates y la vida política dentro de las Cortes para el diario Ahora. Pero, además del periodismo escrito, el trabajo de Carabias en la radio fue también muy notorio.

• Josefina Carabias

Josefina Carabias. Wikimedia commons.
Gaceta de la prensa española: Año VII Número 61 _ 01/03/1953. BVPH.

En 1933 se incorporó al programa matinal La Palabra, de Unión Radio (actual Cadena Ser), donde permaneció hasta el inicio de la guerra civil. Se exilió con su marido a París, donde continuó escribiendo crónicas para medios argentinos y mexicanos.

Regresó a España en 1943, donde tuvo que firmar artículos bajo pseudónimos como Carmen Moreno debido a restricciones profesionales.

En 1948 se incorporó al diario Informaciones y pocos años después se convirtió en la primera mujer corresponsal española en el extranjero, enviada a Washington por Informaciones junto con otras cabeceras, donde escribió sobre la sociedad y política estadounidense.

Más tarde trabajó en Ya, desempeñándose también como corresponsal en París durante casi una década. En 1967 volvió a Madrid. Ya de vuelta en España, mantuvo una columna diaria sobre actualidad política y parlamentaria hasta casi el final de su vida profesional, participando activamente en la cobertura de la Transición y de los debates que llevaron a la Constitución de 1978.

En 2018 el Congreso de los Diputados acordó la creación del premio Josefina Carabias de periodismo parlamentario, en reconocimiento a su labor pionera en este ámbito.

Aportación realizada por la Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.

Dechados: bordar la historia, descoser el olvido

Dechados: bordar la historia, descoser el olvido

 

La palabra dechado procede del verbo dejar o dexar, en el sentido de “dejar muestra”. El término alude a su función principal: servir como ejemplo, como modelo. En el ámbito textil, el dechado es un muestrario bordado en el que se recopilan alfabetos, números, puntos y motivos ornamentales, generalmente realizados sobre lino o algodón. Los ejemplares europeos conservados datan del siglo XVI, aunque la mayoría pertenecen a los siglos XVIII y XIX.
Desde sus primeras manifestaciones, el dechado tuvo una finalidad pedagógica clara.

Vinculado a la educación femenina en escuelas, conventos y hogares, funcionaba como herramienta para el aprendizaje técnico del bordado. Con el tiempo, trascendió su dimensión didáctica y se convirtió en un vehículo de transmisión cultural, lo que permite leerlo no solo como objeto funcional, sino como registro material de saberes e identidades históricas.

Dechado, 1801–1900. 32,50 × 34 cm. Museo Nacional de Artes Decorativas, Madrid. Inscripción: «LEHIZO. JUANA / MUÑOZ. DEEDADE11AÑO / S DISCIPVLADE. / D. JACOBASORINAÑO».
Dechado, 1738. 33 × 25,5 cm. Museo Nacional de Artes Decorativas, Madrid. Inscripción: «LO HIZO LUCIA GOMEZ / EN EL AÑO 1.738».

Este texto toma el dechado como eje precisamente por su aparente modestia. Durante siglos, el trabajo textil realizado por mujeres fue relegado al ámbito doméstico y excluido del relato oficial del arte. El bordado fue considerado una actividad menor, asociada a la paciencia, la virtud y la obediencia femenina. Sin embargo, desde la historia del arte feminista —en la línea de Rozsika Parker y Griselda Pollock— estos objetos pueden reinterpretarse como prácticas cargadas de ideología, significado social y agencia femenina.

Los dechados desempeñaron un papel central en la construcción de un ideal de feminidad.
Integrados en un sistema educativo orientado al ámbito doméstico, regulaban el tiempo y el espacio femeninos al imponer una ocupación constante y disciplinada que modelaba la virtud según los valores sociales vigentes.

Dechado, 1801–1900. 31,50 × 19,50 cm. Realizado en Segovia. Museo Nacional de Artes Decorativas, Madrid.

 

Pero los dechados son también documentos bordados. Portan conocimientos técnicos y simbólicos transmitidos de generación en generación. Constituyen un código cuya relevancia es equiparable a la de cualquier documento escrito. Cada puntada registra un aprendizaje, pero también una experiencia situada en un cuerpo y en un tiempo específicos.

Dechado, 1801–1900. 55 × 33 cm. Museo Nacional de Artes Decorativas, Madrid.

 

El bordado, como señala Rozsika Parker en The Subversive Stitch, encierra una profunda ambivalencia. Fue, sin duda, un instrumento de control social; pero también se convirtió en un espacio de emancipación simbólica y material. En los encuentros colectivos en torno a la labor, muchas mujeres construyeron redes de sociabilidad y apoyo mutuo. Citando las palabras de Ana María Ágreda Pino, en estos espacios: “hilvanaron relatos y descosieron los discursos avalados socialmente”, generando fisuras en el ideal patriarcal que las contenía.

Dechado, 1878. 36,50 × 26 cm. Museo Nacional de Artes Decorativas, Madrid.
Dechado, 1827. 60 × 26 cm. Museo Nacional de Artes Decorativas, Madrid. Inscripción: LOHYZO.
MAN... CHARFOLE.YALARCO / N. AÑODE.1827».

 

Además, los saberes textiles aprendidos en la escuela —pensados originalmente para reforzar el rol doméstico— permitieron a muchas mujeres acceder a una independencia económica. El bordado y la costura se transformaron en fuentes de ingresos que, en algunos casos, superaron los de sus maridos. Estos conocimientos hicieron posible coser para terceros, trabajar desde casa o incluso montar pequeños talleres. La figura de Mercedes Alcántara en la serie Cuéntame cómo pasó sintetiza esta realidad: una mujer que convierte un saber doméstico en un proyecto profesional propio, desbordando el marco que pretendía limitarla.

Dechado, 1822. 60 × 60 cm. Museo Nacional de Artes Decorativas, Madrid. Inscripción: «ESTAS MVES / TRAS LASIZO. LA MAE / STRA DE NI / ÑAS. PETRA. VILLAMOR / AÑO DE 1822».

 

Las imágenes que acompañan este texto proceden de la colección del Museo Nacional de Artes Decorativas, institución desde la que se conservan y estudian estos objetos durante décadas considerados menores. No es casual que estos objetos se adscribieran a las llamadas “artes decorativas”. Como afirmaba Rafael Doménech, antiguo director del museo: “la mujer
nunca podía ser pintora; a lo más que podía aspirar era al arte decorativo”. Esta clasificación revela las jerarquías, tanto artísticas como de género, que las sustentaban.

Dechado, 1763. 78 × 73 cm. Museo Nacional de Artes Decorativas, Madrid.

 

 

Junto a las piezas institucionales se incluye un dechado realizado por mi abuela en 1944.
Bordado en un contexto marcado por la posguerra, este textil condensa aprendizaje, disciplina y creatividad, pero también resistencia cotidiana y memoria familiar. Su presencia establece un diálogo entre la institución y lo íntimo, entre la historia colectiva y la experiencia personal.

Dechado, 1945. 42 × 42 cm. Iniciales: «V. D». (Vicenta Durà). Hecho con 9 años en Montaverner (València). Colección privada.

Hoy, el bordado vive un proceso de revalorización como práctica artística y política. Lo que durante años fue desechado, retorna como un espacio de reivindicación feminista. Recuperar los dechados no es un gesto nostálgico, sino un acto crítico: implica bordar de nuevo la historia del arte, incorporando aquellas prácticas excluidas y reconociendo en ellas la creatividad, la agencia y la capacidad emancipadora de las mujeres que las realizaron.

Aportación realizada por la Biblioteca del Museo Nacional de Artes Decorativas.

 

Bibliografía:

  • Ágreda Pino, Ana María (2020). “Artes textiles y mundo femenino: El bordado”. En Concha Lomba Serrano, Carmen Morte García, y Mónica Vázquez Astorga (Eds.), Las mujeres y el universo de las artes (pp. 55–82). Zaragoza: Diputación Provincial de Zaragoza, Institución Fernando el Católico.
  • Barrón García, Aurelio Ángel (2023). Reseña de Ágreda Pino, Ana María, Vivir entre bastidores: Bordado, mujer y domesticidad en la España de la Edad Moderna (Santander: Ediciones Universidad de Cantabria, 2022). Estudios de Patrimonio, 6, 537–541.
  • Diego Pérez, Carmen, y González Fernández, Montserrat (2024). La obligación de aprender a coser. Cabás. Revista Internacional Sobre Patrimonio Histórico-Educativo, (32), 188–206. https://doi.org/10.1387/cabas.26831
  • Gaitán Salinas, Carmen, y Murga Castro, Idoia (2023). Al bies. Las artistas y el diseño en la vanguardia española (cat. exp.). Madrid: Museo Nacional de Artes Decorativas, Ministerio de Cultura y Deporte.
  • González Eliçabe, Ximena, y Friederike Reinke, Johanna (2025). Los dechados como documentos bordados: Una historia de habilidades y sabiduría femenina. Cuadernos del Centro de Estudios en Diseño y Comunicación, 261, 17–47.
  • González Mena, Miguel Ángel (1994). Colección pedagógico-textil de la Universidad Complutense de Madrid. Madrid: Consejo Social de la Universidad Complutense de Madrid.
  • López Pérez, Cecilia (2024). Dechado, ca. 1600 (MDM05–2024). Ministerio de Cultura.
  • Parker, Rozsika (2024). The subversive stitch: Embroidery and the making of the feminine (10th ed.). London: Bloomsbury Visual Arts.
  • Parker, Rozsika, y Pollock, Griselda (2022). Maestras antiguas: Mujeres, arte e ideología. Madrid: Akal.
  • Pollock, Griselda (1988). Vision and difference: Feminism, femininity and histories of art. London: Routledge.
  • Pons Rodríguez, Lola (2023). “El dechado”. En Pablo Álvarez Domínguez, María José Rebollo Espinosa, y María Celi Chaves Vasconcelos (Coords.), Patrimonio histórico educativo en femenino: Objetos y sensibilidades (pp. 140–142). Gijón, Asturias: Trea.

Maria Sibylla Merian (1647-1717) y “las bestias del diablo”

Maria Sibylla Merian (1647-1717) y “las bestias del diablo”

 

En pleno siglo XVII aun perduraba la idea aristotélica de que los insectos eran animales nacidos de la miasma y la putrefacción. La iglesia añadió a esta máxima el considerarlos “bestias del diablo.”

Retrato de Maria Sibylla Merian. SIMURG.

 

En este panorama tan desolador, nace en Fráncfort, dentro de una familia de origen suizo, una mujer que cambiaría la manera de mirar a estos pequeños animales. A Maria Sibylla Merian se la considera precursora de la entomología. ¡Y tan precursora! Su curiosidad empezó siendo bien joven, a los 13 años. Con esa tierna edad ya pintaba insectos y plantas que previamente ella misma había capturado. Uno de sus mayores intereses versaba sobre la metamorfosis de los insectos, hecho que le llevó a contradecir aquellas ideas tan negativas y arraigadas desde lejos sobre ellos. ¿Cómo un proceso tan hermoso puede surgir de seres originados de la putrefacción?

Así que en sus investigaciones dio un paso más allá: no solo dibujó a los insectos sino también los estadios de su transformación y las plantas de las que se alimentan. Este modo de ilustrar la naturaleza le sirvió para ser reconocida y diferenciada en su arte.

El viaje que emprendió junto a su hija a Surinam en 1699 para llevar a cabo el estudio de la flora y la fauna tropical del lugar, le granjeó tanto amistades y reconocimientos (la especie de mariposa Catasticta Sibyllae, lepidotera de Panamá, lleva su nombre), como enemistades y habladurías ya que se animó a emprender un viaje fuera del circuito habitual de las colonias.

Por desgracia, en 1701 debió volver a casa debido al contagio de la malaria. Sin embargo, su estancia es Surinam dio lugar a la publicación de su obra más importante: Metamorfosis de los insectos de Surinam (1705).

Ricini de ala alargada - Heliconius ricini. SIMURG.

Sus aportaciones a la entomología fueron muchas como la clasificación, aún utilizada actualmente, de las mariposas en nocturnas (lechuzas) y diurnas (capillas).

Su haber bibliográfico cuenta con tres obras como son Nuevo libro de flores, que consta de tres volúmenes (1675, 1677); La oruga, maravillosa transformación y extraña alimentación floral (1679) y Metamorfosis de los insectos de Surinam (1705)

Como en el caso de otras mujeres científicas a lo largo de la historia, su trabajo fue silenciado y olvidado, redescubriéndose a finales del siglo XIX, momento es que se comenzó a restaurar y a valorarse como merece.

Mariposa morfo azul andina - Morpho peleides, adulta, y gusano del maracuyá - Agraulis vanillae sobre una rama de viejito - Drymonia serrulata : (Insecta, Lepidoptera). SIMURG.

 

 

Sus dibujos son considerados verdaderas obras de arte, buscadas continuamente por coleccionistas y amantes del arte y la ciencia.

En Simurg, el portal de fondos digitalizados del CSIC, tenemos la suerte de contar con una buena representación de esta minuciosa investigación de Maria Sibylla y su perfecta alineación con el precioso arte de la ilustración.

Estos documentos se encuentran custodiados en el Archivo del Museo Nacional de Ciencias Naturales y pertenecen a colecciones como las recabadas por el naturalista Johannes Le Francq Van Berkheij.

A través del portal, las ilustraciones se encuentran en acceso abierto, por lo que es posible que los usuarios y usuarias se deleiten y observen cada uno de los detalles del trabajo de esta extraordinaria figura femenina tan importante para el progreso científico.

Merian luchó contra el estigma que soportaban desde siglos los insectos, con nuestra breve semblanza luchamos por que no se pierda su labor en pro del conocimiento.

Aportación realizada por SIMURG- CSIC.

Catalina de Erauso: Discursos políticos

Catalina de Erauso: Discursos políticos

Con motivo del mes de la mujer, la Biblioteca Histórica de la Universidad de Zaragoza ha decidido hablar de un personaje histórico de gran relevancia que nos muestra una mujer que vivió la vida de un varón: Catalina de Erauso. Nos ha llegado parte de su historia gracias al manuscrito sobre pergamino, adquirido por el ilustrado zaragozano Tomás Fermín de Lezaun y Tornos, titulado Discursos Políticos que la Biblioteca Histórica posee. Francisco de Navarrete en 1617 relata una de las confesiones de Catalina ante el obispo de Huamanga, mostrada en sus 8 últimas páginas.

Nacida en 1592 en San Sebastián, con 4 años fue internada en el convento de clausura de San Sebastián el Antiguo, donde permaneció 9 años.

Por su carácter beligerante, y tras varios conflictos, escapó definitivamente una noche. Escondiéndose, se quitó los hábitos, cortó su cabello y ajustó su ropa para asemejar la de un hombre de la época. A partir de este momento comenzaron sus aventuras por la península, trabajando y relacionándose con varios personajes. Ella misma declara que regresó a San Sebastián años después, y que sus padres no la reconocieron.

Como tantos hombres de la época, partió de Sevilla hacia “los Reynos de Indias”, donde también tuvo varios trabajos y se vio envuelta en varios altercados. Continuó su vida como soldado en Chile, en la compañía del Capitán Antonio de Casanova, participando en múltiples guerras contra indígenas.

A raíz de uno de sus habituales encontronazos, en 1617 fue obligada a confesar ante Fray Agustín de Carvajal en Huamanga. El documento que atesora la Biblioteca Histórica recoge cómo Catalina declaró ser virgen, y que “no ha ofendido a su esposo Jesucristo”. Considerándola inocente, el obispo la llevó a un convento de monjas, donde pasó cinco meses con hábito de religiosa.

 

En 1624 vuelve a España desde Cartagena de Indias a Tenerife, donde de nuevo fue juzgada en un tribunal por su forma de vida. Curiosamente, aquí confesó su amor hacia las mujeres, pero negó toda actividad homosexual para evitar ser castigada por la Santa Inquisición.

Cerca de 1625 escribió su primer libro: Historia de la monja alferez, Catalina de Erauso, escrita por ella misma. No obstante, no fue publicado hasta 1829, en París, cuyo impresor fue Jules Didot. Aquí narró su vida como protagonista de una vida libre, negada a las mujeres. Esta pudo ser una forma de explicarse ante las autoridades, pudiendo defender sus acciones. Si ese era su objetivo, sin duda alguna, funcionó. Felipe IV le otorgó una pensión vitalicia por sus labores militares en América y el Papa Urbano VIII le autorizó vestir con atuendo de varón. Las fuentes de su existencia no sólo se remontan a escritos como el que se puede encontrar en la Biblioteca Histórica de la Universidad de Zaragoza, sino también a una obra pictórica, el retrato de Juan va der Hamen y León de 1626, en cuyo inventario aparece como personaje ilustre. Fue creado poco después de escribir su libro.

 

El pintor utiliza fuertes claroscuros y tonos fríos, mostrando de cierta manera el carácter sobrio y duro que la misma retratada poseía. No es idealizado, muestra el rostro con un cierto toque psicológico que nos permite deducir su carácter y conocer su persona de cerca.

En 1645, con todos los permisos dotados, regresó a América y optó por una vida más tranquila trabajando como arriero en México. Finalmente murió en 1650 bajo el nombre de Antonio de Erauso, a quien le dedicaron un sepulcro honorífico.

La cuestión de su género crea dudas, ya que podríamos referirnos a esta persona como un hombre transgénero, pues vivió su vida como un varón. Sin embargo, al narrar su historia, se refiere a sí misma como mujer, sin hacer mención de sentirse hombre.

En ocasiones, cuando le interesaba, al ser juzgada o interrogada, empleaba como atenuante su condición de mujer. Si aceptásemos que la misma fue una mujer que se travistió para no seguir las obligaciones femeninas, es muy interesante destacar su sexualidad. Sabemos que estuvo con varias mujeres, aseguró su gusto, y aunque se comprometió en varias ocasiones, siempre huyó de cualquier responsabilidad.

Catalina de Erauso no fue precisamente santa de devoción de nadie y hay que reconocer que a ojos del siglo XXI su personaje resulta muy difícil de reivindicar. Por un lado, se trata de un referente temprano de rebelión contra los mandatos de género. Sin embargo, no podemos separar sus hazañas protofeministas de su trayectoria violenta y cruel tanto como soldado en las colonias de América como en su vida como civil. Y es que, para colmo, también fue acusada de una gran cantidad de asesinatos.

Catalina, enfurecida y diversa, siempre ha sido un puzzle irresoluble, desde que en 1617 apareciera mencionada por primera vez en el manuscrito de Francisco Navarrete hasta nuestros días.

 

Aportación realizada por la Biblioteca General Histórica de la Universidad de Zaragoza.

Bibliografía:

Harriet Martineau: Divulgadora pionera de la economía política

Harriet Martineau: Divulgadora pionera de la economía política

Harriet Martineau nació en Norwich en 1802, en el seno de una familia unitarista acomodada, que le proporcionó una cuidada educación. A causa de una sordera progresiva, pasó largas horas en soledad, encontrando en la lectura y la escritura un espacio de aprendizaje y libertad intelectual. A los 19 años comenzó a publicar en Monthly Repository, iniciando así su trayectoria profesional como escritora.

El éxito le llegó en 1832 con Illustrations of Political Economy, una serie de novelas que explicaban de forma accesible conceptos económicos complejos como la oferta y la demanda o la división del trabajo. Martineau encontró inspiración en la obra de la economista Jane Marcet, quien en 1816 había publicado Conversations on Political Economy, una obra con la que difundió y popularizó entre las clases medias y trabajadores los principios básicos de una disciplina joven.

Entre 1832 y 1834, Martineau publicó los veinticinco relatos que formaban parte Illustrations of Political Economy. Rápidamente alcanzaron gran popularidad y la consolidaron como una figura clave de la divulgación económica. La primera novela, Life in the Wilds. A Tale, tuvo tan buena acogida que fue necesario lanzar varias ediciones en poco tiempo para atender la gran demanda de ejemplares. El éxito permitió a Martineau establecerse en Londres, donde alcanzó fama y se codeó con personalidades ilustres del momento.

Las novelas de Harriet Martineau exploran de forma didáctica los grandes debates económicos del siglo XIX, desde la autosuficiencia rural y la teoría ricardiana de la renta hasta los conflictos entre industria artesanal e industria corporativa. Sus relatos ilustran principios de oferta y demanda, libre comercio, banca, crédito y riesgos financieros. Examina además la privatización de la tierra, el agrarismo, el ludismo y las consecuencias de las leyes del maíz sobre la pobreza.

En conjunto, las novelas de Harriet Martineau constituyen un compendio narrativo de economía política pensado para hacer accesibles al público los fundamentos del pensamiento económico de su tiempo.

Intelectual prolífica y comprometida, Martineau defendió los derechos de las mujeres y la causa abolicionista. Pasó sus últimos treinta años en Ambleside, donde falleció en 1876.

 

Harriet Martineau (1802-1876) sobre grabado de 1873. Grabado después de una pintura de A. Chappel.

La Biblioteca del Banco de España custodia los dos tomos de una edición española que bajo el título Novelas de Miss Harriet Martineau sobre economía política, recoge una selección de tres de los veinticinco títulos que componen Illustrations of Political Economy:

  • La colonia aislada (que es como se tradujo el título original Life in the wilds), es la primera novela de la serie
  • El mar encantado, es la decimotercera novela de la serie
  • Ela de Garveloch, quinta novela de la serie

La obra fue impresa en Madrid por Tomás Jordán en 1836. El hecho de que una traducción española del trabajo de Martineau viera la luz menos de cinco años después del inicio de su publicación evidencia el interés que despertaba una autora cuya fama ya había trascendido hasta América, donde ese mismo año realizaba una extensa gira.

Portadas de los dos tomos de Novelas de Miss Harriet Martineau sobre economía política publicadas en 1836 por la imprenta de Tomás Jordán.

Aportación realizada por la Biblioteca del Banco de España.

Harriet Martineau en la Biblioteca del Banco de España (selección):

  • Martineau, H. (1836). Novelas de Miss Harriet Martineau sobre economía política. Imprenta de Don Tomás Jordán. (Signatura: FEV‑AV‑P‑00015)
  • Martineau, H. (1836). Novelas de Miss Harriet Martineau sobre economía política. Imprenta de Don Tomás Jordán. (Signatura: FEV‑AV‑P‑03307)
  • Martineau, H. (1837). Society in America (Vols. 1–3). Saunders and Otley. (Signatura: M‑GK‑2762)
  • Martineau, H. (1845). Forest and game-law tales (Vols. 1–3). Moxon. (Signatura: M‑GK‑3113)
  • Martineau, H. (1849–1850). The history of England during the thirty years' peace, 1816–1846 (Vols. 1–2). C. Knight. (Signatura: M‑GK‑3302)
  • Martineau, H. (2004). Illustrations of political economy: Selected tales (D. A. Logan, Ed.). Broadview Editions. (Signatura: 119812)

GRACIA NASÍ: LA SEÑORA

Gracia Nasí: La Señora

En este Mes de la Mujer queremos recordar la figura de Gracia Nasí. Pese a haber sido una de las personas más influyentes de la Europa del s. XVI, hoy ha quedado casi totalmente olvidada. Cuando se la menciona suele ser en relación con su labor empresarial y filantrópica; aquí hablaremos también de su papel como mecenas de las artes y las letras.

Gracia Nasí nació en Lisboa en torno a 1510, pocos años después de la expulsión de los judíos de España. La familia había encontrado refugio en Portugal, pero en 1497 fueron obligados a convertirse al cristianismo y adoptaron el apellido Luna. Como muchos otros conversos, iniciaron una doble vida, con una doble identidad: así, Gracia Nasí fue su nombre judío, secreto; pero oficialmente fue bautizada con el nombre Beatriz de Luna.

Doña Gracia Mendes (Hanah Nasí). Daniel Quintero, 2005. Colección del Museo Sefardí de Toledo.

Beatriz se casó con otro converso, Francisco Mendes. La familia Mendes controlaba un enorme imperio comercial y bancario, con sedes en los principales puertos europeos. Francisco falleció en 1535, dejando su negocio en manos de su hermano Diogo y de Beatriz. Menos de una década después murió Diogo, y Beatriz pasó a ser la única gestora de una de las mayores y más exitosas redes comerciales de Europa. En todo momento demostró gran habilidad para los negocios: llegó a convertirse en una de las personas más ricas de la época, y ejerció una enorme influencia sobre reyes, nobles y gobernantes de media Europa.

A pesar del estatus que le daba su fortuna, Beatriz y toda su familia sufrieron también la creciente presión contra los conversos. Vivió en diversas ciudades, buscando en cada momento los lugares donde los gobernantes les ofrecían una cierta protección: Amberes, Venecia, Ferrara, y finalmente Constantinopla. Durante décadas utilizó las rutas de sus buques comerciales para organizar la huida de España y Portugal de conversos perseguidos por la Inquisición, y su transporte hacia el Imperio Otomano, donde el sultán garantizaba su protección. Entre los sefardíes, descendientes de los judíos expulsados de la Península, se la llegó a conocer simplemente como La Señora.

Vamos a destacar la época que Beatriz pasó en Ferrara, entre 1548 y 1552. Pese a ser corta, tuvo una enorme importancia en lo referido a su labor como mecenas.

Ferrara se había convertido durante el Renacimiento en un destacado foco comercial, académico, artístico y cultural. Además, desde finales del siglo XV vivía allí una importante comunidad sefardí, fundada por los judíos huidos de España tras la expulsión, y el duque de Ferrara los seguía manteniendo bajo su protección. Atraída por estas circunstancias, Beatriz se trasladó en 1548. Pronto estableció contacto con políticos, nobles, artistas... y con la muy activa comunidad de impresores, muchos de ellos judíos conversos como ella.

Biblia de Ferrara, 1553 (portada). Colección de la National Library of Israel.

 

Se desconoce si financió directamente la impresión de libros de autores sefardíes, o si los apoyó de otra forma; pero sí se sabe que dos de las obras más destacadas de la literatura sefardí se produjeron en Ferrara en estos años, y van dedicadas a Doña Gracia Nasí. Una de ellas, menos conocida, son las Consolação às Tribulações de Israel, del portugués Samuel Usque. Pero la más importante, con diferencia, es la Biblia de Ferrara: publicada en 1553, fue la primera obra de gran envergadura impresa completamente en judeoespañol, la lengua de los judíos expulsados. Un hito fundamental en la historia de la literatura y la imprenta sefardíes que se ha reeditado en multitud de ocasiones durante siglos.

Biblia de Ferrara, 1553 (dedicatoria). Colección de la National Library of Israel.

 

Beatriz, ahora ya oficialmente Gracia Nasí, acabó marchándose también de Ferrara. Se estableció en Constantinopla, hoy Estambul, donde llevó a cabo una importante labor de beneficencia en favor de los sefardíes que llegaban al Imperio Otomano huyendo de la Inquisición. Financió la construcción de edificios para el uso de la comunidad sefardí: algunos de ellos siguen llevando su nombre, como la sinagoga Sinyiora de Esmirna.

Hacia el final de su vida se fue retirando de la vida pública. Su sobrino Josef Nasí, duque de Naxos, fue el continuador del legado familiar.

Gracia Nasí falleció en 1569. Aunque no nos han llegado imágenes suyas, varios artistas contemporáneos han interpretado su retrato. En 1931 el ilustrador Arthur Szyk imaginó a Gracia y Josef Nasí en un grabado para el libro The last days of Shylock. Más recientemente, el pintor malagueño Daniel Quintero la retrató en un óleo que hoy se exhibe en el Museo Sefardí de Toledo.

 

Aportación realizada por la Biblioteca del Museo Sefardí.

Gracia y Josef Nasí. Arthur Szyk, 1931.
Publicada en The last days of Shylock, de Ludwig Lewisohn. Digital Library of India, a través de archive.org.

Eulalia de Abaitua: pionera de la fotografía en el País Vasco.

Eulalia de Abaitua: pionera de la fotografía en el País Vasco.

Eulalia de Abaitua es la primera fotógrafa de la que se tiene noticia en el País Vasco y está considerada, una de las pioneras de la fotografía en España.

Nació en Bilbao el 25 de enero de 1853. En 1861, durante la tercera guerra carlista, se trasladó con su familia a Liverpool. Allí se casó con un ingeniero civil, Juan Narciso, con quien tuvo cuatro hijos. En Inglaterra descubrió la fotografía, los materiales y su técnica. Comenzó haciendo fotos de su familia y ya por entonces se interesó en las instantáneas naturales, huyendo de los retratos preparados de estudio. Al volver a Bilbao, en 1876, comenzó a retratar el mundo que la rodeaba de la misma manera.

Los fotógrafos en ese momento se centraban en los monumentos y los retratos de estudio, Eulalia, en cambio, realizaba fotos en las que aparecían mujeres trabajando en el campo, en la costa con los pescadores, hilando…, dotándolas de protagonismo.

Eulalia fijaba su mirada en aspectos de la vida cotidiana, plasmando la naturalidad y espontaneidad del momento, lo que hace que sus fotografías se conviertan en un legado antropológico de la vida rural y urbana de la época, de una importancia social y humana de incalculable valor. Retrataba a personas humildes en su quehacer diario, con sus vestimentas habituales o de fiesta.

Su trabajo suma más de 2.500 imágenes que reflejan retratos, muchos de ellos de mujeres, además de escenas costumbristas del momento.

Parte de su obra puede disfrutarse en el Museo Vasco de Bilbao, la colección completa resulta una muestra del paisaje urbano y rural de Vizcaya en el paso del siglo XIX al siglo XX.

En la colección que se encuentra en el Museo Vasco de Bilbao refleja una temática variada:

  • las fotografías de su vida privada, sus familiares y amigos;
  • imágenes costumbristas, que reflejan el ambiente que se respiraba en la vida cotidiana, fotografías realizadas en la villa de Bilbao y las márgenes de la ría, personas trabajadores u ociosas en su ambiente, el de las aguas de la ría con los barcos, el trajín del transporte y las mercancías, los bañistas, las procesiones marineras, las regatas y las traineras, la construcción y botadura de barcos, los pescadores, las sardineras, la llegada de la pesca al puerto, los Altos Hornos, el Puente Colgante. Destacan las mujeres, plasmadas en las más diversas faenas y actitudes, normalmente en exteriores y con luz natural: vendedoras de sardinas en el Mercado de la Ribera, lavanderas en las orillas del río Nervión, lecheras, mujeres acarreando el agua, montadas en sus burros acarreando alimentos, arando la tierra, retratos de ancianas y jóvenes sin retoques, fiestas y celebraciones sociales
  • sus fotografías de viajes por Italia, Venecia, Marruecos, Creta, Málaga, Madrid y otros lugares.

La belleza de las instantáneas son un testimonio de indudable valor histórico sobre esa época, un documento histórico que nos habla de la realidad de su tiempo.

 

Aportación realizada por Bilboko Euskal Museoa - Museo Vasco de Bilbao, a través de Euskariana.

MARIE CURIE

Marie Curie

 

Marie Curie, conocida cariñosamente como Manya, ha sido una de las mujeres más famosas de la historia; una mujer que dedicó toda su vida a la ciencia. Una mujer fascinante, un personaje anómalo y romántico, para muchos de sus biógrafos. Una polaca espectacular que fue capaz de ganar dos premios Nobel, uno de Física en 1903 junto con su marido, Pierre Curie, y otro de Química, en 1911, en solitario.

Además, Marie descubrió y midió la radiactividad. Fenómeno de la Naturaleza, que cura y mata a partes iguales. Suyo es también el hallazgo del polonio y el radio.

La transcendencia profesional de Marie Curie fue una absoluta rareza en una época en la que a las mujeres no les estaba permitido casi nada. De hecho, aún hoy, la escasez de premios para las científicas es un problema persistente.

Imagen de Marie Curie c. 1898. Wikimedia commons.

Se dice que el suyo fue un matrimonio unido por la ciencia, y que pocas veces, mostraron grandes alardes románticos. Sin embargo, Pierre y Marie, que tuvieron dos hijas, y que efectivamente, consagraron su vida al estudio de la ciencia, permanecieron juntos hasta la trágica muerte del primero en un desafortunado accidente con un carruaje. Detrás de esa unión científica, y tal y como aborda, la gran Rosa Montero en su libro: La ridícula idea de no volver a verte, libro que entre otros temas,  profundiza en la personalidad de Marie a través de su  diario  (alrededor de una veintena de páginas, que fueron redactadas a lo largo de  los doce meses después de la muerte de su marido), “Marie, que, en apariencia sorprendía por su contención emocional, por dentro dejaba fluir la inclemencia pura de la pena”, motivada por su dura vida y la pérdida de Pierre.

Pierre Curie (1859-1906) and Marie Sklodowska Curie (1867-1934), c. 1903. Wikimedia commons.

Marie Curie no fue sólo la primera mujer en recibir un premio Nobel y la única en recibir dos, sino también pionera en alcanzar metas, tales como, ser la primera mujer en licenciarse en ciencias en la Sorbona, la primera en doctorarse en Ciencias en Francia, la primera en tener una cátedra…la primera en numerosos campos de batalla, para una época nada halagüeña para la mujer. También fue la primera mujer en ser enterrada por sus propios méritos en el Panteón de Hombres Ilustres de París. Panteón en el que también están Pierre Curie y Paul Langevin, el marido y el amante de Marie. Mujer guerrera donde las haya.

Licenciada en física y matemáticas gracias al “pacto de damas” que había contraído con su hermana, Marie Curie se convirtió, a principios del siglo XX, en la primera mujer en la historia en recibir un premio Nobel. El de física, como ya se ha comentado, lo compartió con su marido Pierre Curie, pero unos años más tarde, en 1911, recibiría de nuevo el máximo reconocimiento de la Academia sueca, con el premio Nobel de Química.

 

Marie Curie, una mujer con un carácter perseverante y luchador, una mujer que se enfrentó al machismo y al antisemitismo de su época, ofrece también una imagen de persona sobria, reflexiva y de expresión severa. Se dice que “Marie, tenía siempre un semblante trágico en todas sus fotos, incluso en instantáneas que, son anteriores a su viudez. Es difícil encontrar una foto de Marie Curie en la que aparezca sonriendo” (palabras que recojo de Rosa Montero y de su mágico libro, anteriormente citado); Un rostro enfadado con el mundo, en plena batalla contra todos

Maria Skłodowska-Curie 1903. Wikimedia commons.

Marie tuvo una vida muy difícil desde siempre, por eso, no es de extrañar su expresión quebrada. Marie nació el 7 de noviembre de 1867 en Varsovia, entonces capital de un país ocupado por Rusia, que tras sofocar varias revueltas nacionalistas acabó imponiendo su lengua y sus costumbres. Con apenas 15 años, Marie vivió la frustración de no poder ingresar en la Universidad de Varsovia, ya que esta institución no admitía mujeres. Como recurso, Marie tuvo que recurrir a la llamada Universidad “Volante”, una institución clandestina, abierta a las mujeres, y que ofrecía a los jóvenes polacos una educación de calidad en su propio idioma. La tragedia la golpeó pronto, al morir su madre y su hermana cuando ella tenía 11 once años. En su familia, no había dinero para pagarle sus estudios y, cuando terminó el instituto Marie se contrató como institutriz. Tras un acuerdo con su hermana, ambas se ayudaron económicamente para terminar sus carreras (primero la hermana de Marie y después nuestra protagonista, que se matriculó por fin, en la Universidad de París donde cursó física, química y matemáticas). Marie y su hermana se comprometieron a costearse mutuamente sus estudios.

El 25 de junio de 1903, en la facultad de ciencias de la Universidad de La Sorbona, en París, Marie Curie, ante un tribunal presidido por el físico Gabriel Lippmann, defendió su tesis doctoral, por la que obtendría un sobresaliente cum laude y su doctorado en ciencias físicas.

A partir de 1897, Marie y Pierre empezaron sus estudios, en los que incluyeron algunos minerales con uranio como la pechblenda, la torbenita o la autunita. El matrimonio no tenía laboratorio propio y la mayor parte de sus investigaciones las realizaron en un cobertizo junto a la Escuela de Física y Química, que anteriormente había sido una sala de disección médica de la facultad. Estaba mal ventilada y no eran conscientes de los efectos nocivos a los que iban a verse expuestos.

En julio de 1898, el matrimonio publicó un artículo conjunto en el que anunciaba la existencia de un elemento al que llamaron polonio, en honor al país de origen de Marie, y el 26 de diciembre de 1898, los Curie anunciaron la existencia de un segundo elemento, al que llamaron radio. En la investigación se fijó por fin la palabra radiactividad.

Marie-Curie. Wikimedia commons.

En 1903, junto con Henri Becquerel y Pierre Curie, Marie fue galardonada con el Premio Nobel de Física convirtiéndose en la primera mujer en recibir el preciado galardón.

A partir de 1898, el matrimonio empezó a padecer los primeros problemas de salud que los acompañarían el resto de sus vidas. Estos incluían desde fatiga a inflamación de las yemas de los dedos. El 19 de abril de 1906, la tragedia volvió a golpear a Marie de la forma más devastadora: Pierre murió a consecuencia de un accidente en París.

Durante los años siguientes, Marie sufriría episodios depresivos, aunque encontró apoyo en la familia de Pierre, su padre y su hermano. El 13 de mayo de 1906, el Departamento de Física de la Universidad de París decidió ofrecerle el puesto de su esposo; Marie aceptó con la esperanza de crear un laboratorio de categoría mundial como homenaje a Pierre. Se convirtió en la primera mujer en ser profesora de dicha universidad.

Entre 1906 y 1934, la universidad admitió a 45 mujeres sin aplicar las anteriores restricciones de género en su contratación.

 

En 1911, Marie recibió en solitario el Premio Nobel de Química “en reconocimiento por sus servicios en el avance de la Química por el descubrimiento de los elementos radio y polonio, el aislamiento del radio y el estudio de la naturaleza de este elemento”. Debido a la contaminación radiactiva, sus documentos de la década de 1890 se consideran demasiado peligrosos de manipular. Los trabajos de Marie Curie se guardan en cajas forradas con plomo, y quienes deseen consultarlos deben usar ropa especial.

Solvay conference 1927. Wikimedia commons

Y volviendo a citar a la gran Rosa Montero en su libro sobre el diario de Marie, nuestra autora hace hincapié en dos cosas difíciles de entender en la biografía de Madame Curie. “La primera es que, pese a todas las evidencias que se fueron sumando a lo largo de su vida, no llegara a ser consciente del peligro del radio. Sus últimos años fueron muy dolorosos. El radio la dejó casi ciega y, entre 1923 y 1930 sufrió cuatro operaciones de cataratas. A partir de 1932, las lesiones de sus manos empeoraron. Murió en 1934, a los sesenta y siete años, de una anemia perniciosa provocada sin duda por la radiación”. Quizá, tal y como llega a la conclusión Rosa Montero, Marie si fuera del todo consciente de ese peligro, pero, al fin y al cabo, quería poder gritar al mundo, que fue ella quien dio a luz a este nuevo fenómeno que llamamos radioactividad.

“La segunda cosa difícil de entender de Marie Curie es su completo silencio a la hora de hablar de los problemas añadidos a los que se tenía que enfrentar por ser mujer. Jamás mencionó el evidente y feroz machismo de la sociedad en la que vivía, y nunca resaltó las injusticias concretas que ella misma sufrió, que fueron muchas”.

Marie Curie c1920. Wikimedia commons.

 

 

Marie Curie murió todavía joven (a los sesenta y siete años) y se mantuvo activa hasta el final. Murió el 4 de julio y éste fue el diagnóstico final: “Anemia aplásica perniciosa con rápido desarrollo febril. La médula ósea no reaccionó, probablemente porque había sido dañada por una larga acumulación de radiaciones. Por fin el esplendoroso radio fue acusado en un documento oficial de ser el asesino de Madame Curie”.

En su número del mes de julio de 1934, una época en la que la mayoría de la sociedad y los medios de comunicación aún pensaban que el lugar de una mujer debía ser su casa, la revista Crónica despidió a Marie Curie con estas palabras “La insigne mujer que, al conquistar para la ciencia un mundo, aportó un nuevo y maravilloso remedio contra el dolor".

Aportación realizada por la Biblioteca del Museo Nacional de Escultura.

 

Bibliografía:

JUANA I DE CASTILLA: La reina “piadosa”

Juana I de Castilla: La reina “piadosa”

Nos ha llegado una visión desfigurada de Juana I de Castilla procedente del imaginario salido del siglo XIX, potenciada a lo largo de los últimos años gracias a su reflejo y difusión a través del cine, que no tiene nada que ver con la realidad personal, familiar y política de la reina castellana.

La visión de Juana como Juana “la loca” tiene más que ver con su propia leyenda negra que con la propia realidad. Una leyenda negra iniciada por sus contemporáneos para poner en entredicho sus facultades, deslegitimar su reinado, y favorecer los intereses de determinados miembros de su familia. Una leyenda negra alejada de la realidad de una persona no destinada a gobernar y cuyos intereses personales se inclinaban más hacia un tipo de piedad religiosa de tipo ascético denominada “recogimiento”, muy popular en el siglo XVI, y a proteger y sustentar los intereses familiares.

Este comportamiento, visto como anormal en un miembro de la familia real, hizo que muchos contemporáneos retrataran a Juana como loca, incompetente o poseída por el demonio. Afirmaciones basadas en los convencionalismos físicos, morales y espirituales de la época. Los miembros de la familia real tenían que tener un comportamiento totalmente acorde a lo que requiere una vida cortesana y de lazos políticos entre reyes y príncipes. A esto hay que añadir los intereses particulares que rodeaban a los monarcas, mucho más interesados en que gobernara un varón antes que la infanta Juana.

Juana I de Castilla, de Juan de Flandes

Otro aspecto a tener en cuenta fue su educación, similar a la de sus hermanos. De su aprendizaje, un elemento fundamental, era el servir a los intereses corporativos de los reinos de sus padres. Esto último indica una educación orientada más obedecer que a gobernar, confirmando su condición como infanta e improbable heredera de Castilla y destinada a ser consorte de un rey o de un príncipe extranjero. Prueba de ello fue su modesta educación en rituales públicos en comparación con sus hermanos, Isabel y Juan, con limitadas presentaciones públicas, aunque con los conocimientos indispensables para moverse en la Corte, donde tenía que guardar las normas de la cortesía dentro de un ambiente jerarquizado y con funciones muy reglamentadas.

Una obediencia hacia los intereses familiares reflejados en los cuatros momentos que marcaron su vida: el viaje a Flandes para contraer matrimonio con Felipe de Borgoña y su estancia en la corte borgoñona, de 1496 a 1501, la muerte de su madre Isabel la Católica en 1505, el fallecimiento de su esposo Felipe de Borgoña en 1506 y tras la muerte de su padre, Fernando el Católico en 1516. En todos estos acontecimientos siempre priorizó el deber familiar y hereditario a sus propios intereses personales. Todo ello imbuido por el espíritu del “recogimiento” y de la Devotio Moderna.

Traumático tuvo que ser el viaje de la infanta Juana a los Países Bajos, en 1496 y sus años posteriores en la corte borgoñona. Separada de su familia, se encontró sola en un país extranjero, con una lengua y costumbres totalmente diferentes a su educación castellana y prometida a un marido desconocido, de un rango inferior al que la correspondía. Un marido que tardo poco en controlar su casa y dejarla aislada, por medio de sus sirvientes y cortesanos, con el propósito de influir lo máximo posible para que en el futuro pudiera ser nombrado rey de Castilla y León.

Entrada en Bruselas de Juana de Castilla, 9 de diciembre de 1496. Manuscrito sobre papel. Staatliche Museen Preussicher Kulterbesitz, Kupferstichkabinett, Berlín.
Tableaux Vivant. Entrada de Juana de Castilla en Bruselas. 1496. Ms 78 D5, Fols. 55v-56, que figura con el título de "Tres Vírgenes". Kupferstichkabinett. Staatliche Museen zu Berlin

A pesar de todos estos factores, aislada en un mundo totalmente hostil hacia su persona y lo que representaba como heredera y futura soberana al trono castellano tras el fallecimiento se sus hermanos, encontramos ejemplos de carácter o Ira regia, como fue el episodio en Blois, durante su estancia en Toledo para las Cortes de 1501, junto a los intentos por romper el encierro y acabar con las falsedades difundidas por el marques de Denia o los enfrentamientos con sus sirvientes a causa de los constantes desplantes que sufría en Tordesillas. Múltiples testimonios sobre su personalidad proceden de personajes como Enrique VII de Inglaterra durante la estancia de Juana en Windsor, la visita del embajador portugués y la entrevista con Juan de Padilla en 1520 que nos hablan de una mujer totalmente sana, cuerda y capacitada para reinar.

En definitiva, tenemos a una reina coronada que cedió su protagonismo en favor de un esposo infiel y ambicioso, de un padre y sus intereses políticos y, sobre todo, a favor de los intereses patrimonialistas y dinásticos de su hijo Carlos.

 

Aportación realizada por la Biblioteca del Museo del Greco.

Fuentes y bibliografía:

  • Aram, Bethany: La reina Juana. Marcial Pons, ediciones de Historia, S.A. 2001.
  • Fernández Álvarez, Manuel; Suárez Fernández, Luis; Pérez, Joseph; Ladero-Quesada, M.A; Valdeón Baruque, Julio; Aran, Bethany: Doña Juana, reina de Castilla. RAH. 2006.
  • Zalama, Miguel Ángel: Juana I. arte, poder y cultura en torno a una reina que no gobernó. Centro de Estudios Europa Hispánica. 2010.

Lycéum Club Femenino Español

Lycéum Club Femenino Español

El origen

En 2026 se cumple el centenario de la fundación del Lycéum Club Femenino de Madrid, inspirado en asociaciones de mujeres similares que habían aparecido en las principales capitales de Europa a principios del siglo XX. El primer lycéum fue fundado en Londres en 1903 por la escritora Constance Smedley-Armfield, siguiendo el ejemplo de los clubs masculinos privados, y ya en 1908 se organizó una federación internacional (International Association of Lyceum Clubs) que sigue activa en la actualidad, agrupando 67 Lyceum Clubs de 18 países.

Con sede en la Casa de las Siete Chimeneas, en la Plaza del Rey de Madrid, donde actualmente se encuentra el Ministerio de Cultura, fue una institución cultural femenina y laica, pionera en España y clave dentro de la corriente de expansión cultural y política que alcanzó a la ciudad de Madrid en esa época. La idea de su fundación surgió en el seno de la Residencia de Señoritas, dirigida por María de Maeztu, que fue también la primera presidenta del Lycéum, y se convirtió en un punto de encuentro para aquellas mujeres inquietas que deseaban llevar a la acción sus intereses culturales, políticos y sociales, reivindicando la igualdad social y jurídica, y la independencia de la mujer a través de su formación. Funcionó hasta 1936 y en 1939 se convirtió en el Club Medina, gestionado por la Sección Femenina, ya con fines muy diferentes.

Imagen tomada de Civdad: revista de Madrid para toda España, Madrid: Palacio de la Prensa, 1934-1935, Número 7 - 6 febrero 1935. Biblioteca Digital de Madrid.

 

Las socias

En el momento de su fundación contaba con 151 asociadas, mujeres de diferentes intereses, ideologías y personalidades, pero que tenían en común el formar parte de la nómina de las intelectuales más importantes de su generación: la mencionada María de Maeztu, Victoria Kent, Clara Campoamor, Hildegart Rodríguez, María Lejárraga, Carmen Baroja, Ernestina de Champourcín, Maruja Mallo, María Teresa León, Zenobia Camprubí, Elena Fortún o Concha Méndez, entre muchas otras escritoras, periodistas, abogadas, médicos o pintoras. En 1930 formaban parte de la institución cerca de 500 asociadas, agrupadas en fundadoras, protectoras, de número y transeúntes, según su tipo de vinculación al club. Aparte del pago de las cuotas, para ser miembro se requería cierto nivel de estudios y referencias de otras socias con una antigüedad determinada.

La creación del Lycéum generó polémica y oposición, pero también fue apoyado por destacados autores de la época como Federico García Lorca, Miguel de Unamuno, Benjamín Jarnés, Rafael Alberti, Ramón Gómez de la Serna, León Felipe, Pedro Salinas, Américo Castro, Víctor de la Serna o Manuel Azaña, quienes colaboraron activamente con la institución y participaron en su programación de actividades culturales, generalmente protagonizada por mujeres.

El Reglamento

En la colección de la Biblioteca Regional de Madrid y accesible desde la Biblioteca Digital de Madrid, se encuentra el Reglamento del Lycéum Club, publicado el año 1934, en el que se recogen las directrices y principios fundadores de la institución, así como su composición orgánica y funcionamiento. Dentro de sus fines destacan: “defender los intereses morales y materiales de la mujer, admitiendo, encauzando y desarrollando todas aquellas iniciativas y actividades de índole exclusivamente económica, benéfica, artística, científica y literaria que redunden en su beneficio”; “fomentar el espíritu colectivo”; organizar obras de carácter social y celebrar todo tipo de eventos relacionados con el fin primero. Se le daba la mayor importancia a la comodidad de las instalaciones, de modo que se facilitara el intercambio de ideas y la formación intelectual, pero también el entretenimiento y la socialización.

Para lograr estos objetivos se organizó en las siguientes secciones: Literatura, Ciencias, Artes Plásticas e Industriales, Social, Musical, Internacional e Hispanoamericana. Contaba con órganos de gobierno y biblioteca, y en su seno tuvieron origen varias fundaciones y diversas obras sociales dirigidas a niños, personas con discapacidad y familias obreras.

El Ministerio de Cultura celebrará a lo largo de 2026 el centenario del Lyceum Club Femenino, con una exposición en Madrid y una amplia programación de actividades en diferentes sedes.

 

Aportación realizada por la Biblioteca Digital de Madrid.

Reglamento (1934) - Lyceum Club Femenino (Madrid). Biblioteca Digital de Madrid.