María de Quiñones, la primera mujer en Madrid que firmó como impresora

María de Quiñones, la primera mujer en Madrid que firmó como impresora

En la historia de la imprenta española, las mujeres han tenido presencia durante siglos y, sin embargo, frecuentemente han sido invisibilizadas. Desde el siglo XV participaron en la expansión del arte tipográfico, aunque casi siempre desde posiciones limitadas por las normas que las relegaban al papel de viudas que heredaban talleres familiares. En ese escenario de desigualdad, María de Quiñones emerge como una figura extraordinaria. Su trayectoria encarna la capacidad de las mujeres para afirmarse y empoderarse en un mundo que les negaba visibilidad, recordándonos que la historia del libro también es, y ha sido siempre, una historia de mujeres que resistieron, crearon y transformaron.

 

Plano de la villa de Madrid dibujado por Pedro Teixeira Albernaz en 1656. Wikimedia commons.

 

Poco se sabe sobre los orígenes de María, aunque consta que se incorporó al mundo de la imprenta tras contraer matrimonio con Pedro Madrigal, hijo. Su suegro, el salmantino Pedro de Madrigal, se había establecido en Madrid en 1588, donde abrió su taller aprovechando la creciente demanda generada por la presencia de la corte de Felipe II. Con el tiempo, llegó a distinguirse como uno de los principales impresores madrileños del siglo XVI.

 

Tras la muerte de Madrigal hijo en 1602, María contrajo segundas nupcias, en 1604, con Juan de la Cuesta, célebre por haber impreso la primera edición del Quijote de Cervantes en 1605. Cuesta abandonó el taller en 1607 para trasladarse a Sevilla. No obstante, su nombre continuó apareciendo en los pies de imprenta, ya que había recibido poderes de María Rodríguez Rivalde en 1602.

Entre 1608 y 1627, María de Quiñones participó activamente en el taller de imprenta familiar y, a partir de 1633, tras el fallecimiento de su suegra, María Rodríguez Rivalde, asumió plenamente su gestión. Desde entonces, todas las obras salidas del taller llevaron de forma visible el nombre de “María de Quiñones”, emblema de su independencia profesional y testimonio de ser la primera mujer en Madrid que firmó como impresora. Durante treinta y tres años sostuvo una producción de notable calidad técnica, reconocible por la escasez de erratas y por su colaboración con destacados editores del momento. Su prensa imprimió tanto literatura de entretenimiento como textos políticos, reales cédulas, sermones, así como obras litúrgicas y teológicas. En 1666 traspasó el negocio a Melchor Alegre y Catalina Gómez, y falleció tres años después, en 1669.

 

 

 

 

Portada de la primera edición de la primera parte de El Ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha, libro de Miguel de Cervantes, publicado en Madrid, en 1605, en la imprenta de Juan de la Cuesta. Wikimedia commons
Sello de la Compañía de Jesús (Iglesia del Gesú, Roma). Wikimedia commons.

 

La Compañía de Jesús, durante décadas, depositó su confianza en la imprenta Madrigal–De la Cuesta–Quiñones, manteniendo la colaboración con María, en un ámbito marcado por prejuicios de género. Este respaldo jesuítico no solo reconocía la excelencia técnica y la solvencia de su taller, sino que representaba un gesto de legitimación excepcional: una orden influyente que trataba a una mujer impresora como igual entre sus colegas varones. A través de esa confianza, la Compañía contribuyó, de hecho, a quebrar resistencias y a afirmar la plena autoridad profesional de María en un mundo que raramente concedía a las mujeres el derecho de mando y autoría.

 

 

 

El ejemplar seleccionado, Vida del Santo Padre y gran siervo de Dios el B. Francisco de Borja... (Madrid, María de Quiñones, 1644), obra del jesuita Juan Eusebio Nieremberg (1595‑1658), relata la vida del tercer general de la Compañía de Jesús, San Francisco de Borja (1510‑1572). Esta biografía hagiográfica se inscribe en la literatura jesuítica de exaltación de sus santos y beatos, destinada a ofrecer modelos de virtud y espiritualidad. En la fecha de impresión, 1644, Borja aún no había sido canonizado -su santificación llegaría en 1671-, razón por la cual figura como «Beato» en el título.

 

 

 

 

Detalle de la portada de Vida del Santo Padre y gran siervo de Dios el B. Francisco de Borja... (Madrid, María de Quiñones, 1644).
Detalle de viñetas xilográficas en páginas de Vida del Santo Padre y gran siervo de Dios el B. Francisco de Borja... (Madrid, María de Quiñones, 1644).

 

 

La edición de Quiñones exhibe los rasgos de las grandes publicaciones barrocas: formato folio-símbolo de prestigio para instituciones y lectores cultos-, texto a dos columnas con apostillas marginales para consulta ágil, grabados xilográficos en portada, iniciales ornamentadas y cabeceras decorativas.

 

 

 

Destaca en la obra el grabado de frontispicio calcográfico dedicado a Francisco de Borja: una figura de tres cuartos, revestida con el hábito jesuita, de expresión serena y recogida, acompañada de inscripciones, emblemas heráldicos y una leyenda identificativa que evocan tanto su linaje ducal como su gobierno al frente de la Compañía. El tratamiento del rostro logra un equilibrio entre la verosimilitud histórica y la idealización espiritual, actuando como pórtico visual de la hagiografía al anticipar en imagen las virtudes que Nieremberg desarrolla en el texto. La calidad técnica de la estampa contribuye a reforzar la proyección pública de Borja y respalda, de forma indirecta, su proceso de beatificación y posterior canonización.

Detalle del grabado de frontispicio calcográfico de Vida del Santo Padre y gran siervo de Dios el B. Francisco de Borja... (Madrid, María de Quiñones, 1644).
Detalle del lomo de Vida del Santo Padre y gran siervo de Dios el B. Francisco de Borja... (Madrid, María de Quiñones, 1644).

El ejemplar, con signatura AM/157, conserva exlibris manuscritos de la Ropería del Colegio de la Compañía de Jesús de Madrid, el exlibris de la condesa de Bornos, un sello del Colegio de Nuestra Señora del Recuerdo de Madrid y encuadernación en holandesa.
Procede de la Biblioteca Complutense de la Compañía de Jesús de la provincia de Toledo, en Alcalá de Henares, desde donde fue trasladado a la Biblioteca de la Universidad Pontificia Comillas.

 

Aportación realizada por la Biblioteca la Universidad Pontificia Comillas.

 

Bibliografía: