Mujeres que escribieron la historia del periodismo en España
Aunque el primer formato periodístico consolidado surge en el siglo XVII con las gacetas, la aparición de las primeras publicaciones tal y como se entienden hoy en día tuvo lugar en el siglo XVIII, en el contexto de la Ilustración, que abrió nuevas posibilidades para la circulación de ideas y el debate público. Aparecieron, así, periódicos de diversa índole y periodicidad, como el Mercurio histórico y político, el Diario noticioso, curioso, erudito y comercial o El Pensador.
Aunque el espacio editorial estaba dominado por hombres, algunas voces femeninas empezaron pronto a hacerse visibles. En pleno siglo XVIII, entre 1763 y 1764, se publicó semanalmente La Pensadora Gaditana, escrita y dirigida por Beatriz Cienfuegos, seudónimo que, según Cinta Canterla (Cuadernos de Ilustración y Romanticismo, n.º 24), corresponde a Lara Alberro, Marquesa de García del Postigo. De orientación reformista y moralizante, la publicación ejercía una crítica de las costumbres de su tiempo y ponía especial énfasis en la educación, la conducta y el papel social de las mujeres.
Sin embargo, fue a partir del siglo XIX cuando se produjo un impulso definitivo en la prensa y esta se consolidó como medio de comunicación de masas, con tiradas más grandes y una mayor diversificación. En este contexto, la incorporación de la mujer a la prensa en España fue un proceso lento y progresivo, condicionado por las limitaciones educativas, jurídicas y sociales que marcaron el siglo XIX.
Las primeras colaboraciones femeninas en la prensa española aparecieron en la segunda mitad de este siglo, generalmente vinculadas a publicaciones literarias o a revistas destinadas a lectoras. Surgieron cabeceras como El Correo de la Moda, La Gaceta del bello sexo o El Correo de las Damas que, además de moda, literatura o vida familiar, comenzaron a abordar cuestiones como la igualdad y los derechos de las mujeres.
A finales del siglo XIX y, coincidiendo con una mayor presencia femenina en la educación secundaria y superior, algunas mujeres empezaron a colaborar en diarios de mayor difusión y a intervenir en debates culturales y sociales.
Figuras como Emilia Pardo Bazán o Concepción Arenal se sirvieron de la prensa para difundir ideas literarias, sociales y pedagógicas. Así, a través de estas cabeceras, abordaron cuestiones como la educación, el trabajo, la desigualdad social, la cultura, la política o los conflictos bélicos, publicando, en muchas ocasiones, con seudónimo.
Además de su faceta periodística, muchas de ellas fueron poetas, escritoras o dramaturgas. La prensa les sirvió para publicar, además de artículos y reportajes, poemas, cuentos e historias de gran difusión.
Repasamos la historia de algunas de ellas.
• Concepción Arenal

Nació en Ferrol en 1820 aunque su familia se trasladó pronto a Madrid. Allí asistió como oyente a algunas clases de Derecho en la Universidad Central de Madrid, para lo cual tuvo que “disfrazarse” de hombre, cortarse el pelo, ponerse levita, así como capa y sombrero de copa.
Su primera experiencia relevante en la prensa tuvo lugar en La Iberia, uno de los diarios liberales más importantes del Madrid de mediados de siglo.
Sin embargo, su hito más destacado en el periodismo fue la fundación en 1870 del periódico La Voz de la Caridad, un espacio que dedicó a la defensa de los derechos de los de los presos y los más desfavorecidos. De hecho, durante unos meses este periódico se convirtió en órgano oficial de la Cruz Roja.
Además, colaboró en decenas de periódicos de la época como Las Dominicales del Libre Pensamiento, el Boletín de la Institución Libre de Enseñanza, La España Moderna, La Nueva Ciencia Jurídica, La Ilustración Española y Americana, entre otros.
En el ámbito literario, escribió importantes obras como “La mujer del porvenir”, “La mujer de su casa”, “El visitador del pobre” o el ensayo “La beneficencia, la filantropía y la caridad”.
Falleció el 4 de febrero de 1892 en Vigo.
Ángela Grassi y Trechi nació en Crema (Italia) en 1823, aunque enseguida se trasladó con su familia a España; primero a Barcelona, y en 1842 a Madrid, donde comenzó su carrera como escritora y periodista.
Destacó especialmente por su labor en la prensa femenina del siglo XIX, colaborando con distintos periódicos y revistas que orientaban la mayor parte de su producción a un público femenino. Es el caso de El Pensil del Bello Sexo; La Educanda; El Genio : semanario de literatura, artes, teatros y moda, El Museo Literario; El Ángel del Hogar, o La Aurora de la Vida : único periódico ilustrado dedicado a niños de ambos sexos, donde publicó numerosos artículos, relatos y poemas. También colaboró con El Cascabel, donde publicó novelas por entregas como “Espigas y amapolas”, con un capítulo por número.
Sin embargo, su trabajo más notorio estuvo vinculado a la revista El Correo de la Moda, una de las publicaciones más influyentes dirigidas a mujeres de su tiempo. Comprada por su her.mano, Carlos Grassi, en 1867, encargó a Ángela su dirección, cargo que ocupó hasta su fallecimiento en 1883.
En cuanto a su obra narrativa, inscrita dentro del costumbrismo y publicadas en muchas ocasiones en forma de folletín, podemos mencionar Riquezas del alma; La gota de agua; El copo de nieve o El primer año de matrimonio, Cartas a Julia.
• Ángela Grassi

• Concepción Gimeno de Flaquer

Nació en Alcañiz (Teruel) en 1850. Comenzó muy joven a publicar artículos en periódicos y revistas literarias. En un primer momento, en su Aragón natal, como en El Trovador del Ebro, y, posteriormente, en Madrid, donde se trasladó en 1870.
En los siguientes años se intensificó su labor periodística. Inició su colaboración con el El Correo de la Moda, una de las publicaciones más longevas y señeras de la época. También publicó algunos artículos en El Argos o La Mujer.
Sin embargo, uno de sus grandes hitos tuvo lugar en 1872, cuando funda y dirige La Ilustración de la mujer, una revista quincenal que se mantuvo en circulación desde 1872 hasta 1884. A través de esta revista defendió la educación femenina, la formación cultural de las mujeres y su participación en la vida intelectual.
Se casó con Francisco de Paula Flaquer, con quien se marchó a México en 1883. Allí creó y dirigió el periódico El Álbum de la Mujer (1883-1890). De vuelta a España, le cambió el título a El Álbum Ibero-Americano.
Escribió también novelas, como La mujer juzgada por una mujer (1882), La mujer intelectual (1901) o Mujeres de regia estirpe (1907).
Falleció en buenos Aires en 1919 por una afección pulmonar.
Nació en La Coruña en 1851, fue una de las figuras más destacadas de la literatura española del siglo XIX y principios del XX, y una de las principales impulsoras del naturalismo en España.
Desde muy joven se dedicó a la escritura, publicando ensayos, poesía y relatos, pero fue en el periodismo donde desarrolló una labor continuada, versátil y pionera que se extendió durante más de cinco décadas.
Su carrera periodística comenzó en su Galicia natal, colaborando con el Faro de Vigo, el Diario de Lugo, La Gaceta de Galicia o La Ilustración gallega y asturiana, con la publicación de poemas y algunos artículos.
El salto a un medio de comunicación de ámbito nacional lo da en 1879, con la publicación de su novela Pascual López. Autobiografía de un estudiante de Medicina, en la Revista de España.
Colaboró con periódicos y revistas de gran prestigio como El Imparcial, El Liberal, El Español, La Época, La Esfera o La Ilustración Artística, entre otros, e incluso en prensa internacional, como La Nación de Buenos Aires o El Diario de la Marina de La Habana.

Dentro de su trayectoria periodística, destaca a su vez la creación y edición de la revista mensual Nuevo Teatro Crítico, redactada íntegramente por la escritora, donde abordó asuntos literarios, artísticos, políticos y sociales, incluyendo importantes reflexiones sobre la educación y la situación de las mujeres. La publicó durante tres años, entre 1891 y 1893.
Se relacionó con multitud de intelectuales de la época, tales como Miguel de Unamuno o Benito Pérez Galdós, llegando a entablar amistad con algunos de ellos como Giner de los Ríos, Menéndez Pelayo.
Abanderada de los derechos de las mujeres, dedicó su vida a defenderlos, tanto en su trayectoria vital como en su obra literaria, poniendo el foco en la reforma de la educación. Creó la Biblioteca de la Mujer, cuyo fin era la difusión de ideas progresistas relacionadas con los derechos de la mujer entre el público femenino.
Aunque intentó ser académica de la Real Academia Española, nunca lo consiguió. Sí lo fue de la Real Academia Gallega. Además, Pardo Bazán fue la primera mujer que ingresó como socia de número en el Ateneo de Madrid y fue la primera mujer catedrática de universidad en España.
Falleció en Madrid en 1921.
Nació en Culleredo (La Coruña) en 1862, aunque se mudó a Madrid con su familia en 1874. Fue una de las periodistas más importantes y pioneras de España, especialmente en el ámbito del periodismo internacional y de guerra.
Se casó con Wincenty Lutostawski, un filósofo y diplomático polaco. Se trasladó a Polonia con él y tuvieron cuatro hijas. Sin embargo, la falta de un heredero varón provocó el rechazo y abandono de su marido y el matrimonio terminó rompiendo.
El estallido de la Gran Guerra la sorprendió en Polonia. Allí ejerció como enfermera voluntaria hasta que comenzó a colaborar con el diario ABC, donde terminó por asumir la corresponsalía. Es por ello considerada la primera periodista española corresponsal permanente en un país extranjero.
Además de cubrir la Primera Guerra Mundial, su labor periodística la llevó a ser testigo de la Revolución Rusa de 1917 y de parte de la Segunda Guerra Mundial, informando sobre la ocupación nazi de Polonia y denunciando la barbarie de los campos de concentración.
Colaboró en periódicos como Revista Gallega, La Época, El Liberal, El Imparcial de Madrid; y en prensa internacional, como la Gazeta Polska y el New York Times.
• Sofía Casanova


Además de su trayectoria periodística, Sofía Casanova también publicó novelas como El doctor Wolski, El Pecador o Princesa del amor hermoso; cuentos e, incluso, una pieza teatral, La madeja, que Benito Pérez Galdós, director del Teatro Español, le estrenó en dicho teatro.
En 1906 fue elegida miembro de la Real Academia Gallega. Se le concedió la Gran Cruz de Alfonso XII, y se la propuso para el Premio Nobel de Literatura en 1925.
Sofía Casanova falleció en 1958 en Pozna.

Nació en Villamayor de Campos (Zamora) con el nombre Consuelo González Ramos. Procedente de una familia muy humilde, sus primeras incursiones en el mundo del periodismo las realizó desde Melilla, cubriendo la guerra de Marruecos. Allí colaboró con el periódico El Telegrama del Rif, donde firmaba como Doñeva de Campos. Con esa experiencia, publicó el libro “La mujer española en la campaña del Kert”.
Fundó y dirigió entre 1917 y 1931 La Voz de la Mujer y colaboró con otras cabeceras como El Imparcial, Helios, La Nación, etc.
En 1918 creó junto con María Espinosa de los Monteros la Asociación Nacional de Mujeres Españolas (ANME), cuyo objetivo principal era la educación y el voto femenino y que mantuvo su actividad hasta 1936.
En 1919 creó la primera Escuela de Tipógrafas de España, en 1925 fundó una institución, La Casa de la Mujer, con objetivos similares al Lyceum Club Femenino, y que contaba con una biblioteca de autoras.
Otro de los grandes hitos en la vida de Celsia Regis fue la creación en 1927, de la que se conoce como la primera Granja Escuela Agrícola Femenina en España, con el fin de iniciar a las mujeres en las industrias rurales (avicultura, floricultura, apicultura, etc.). Además, intentó crear una Escuela Profesional de Periodistas.
Carmen de Burgos Seguí, más conocida como Carmen de Burgos o ‘Colombine’, seudónimo con el que firmaba sus crónicas, nació en 1867 en Almería.
Escritora, traductora y periodista, con tan solo 16 años contrajo matrimonio con el poeta Arturo Álvarez Bustos, lo que le permitió publicar sus primeros artículos en Almería Bufa, que dirigía su marido.
Continuó su carrera periodística en Madrid, donde comenzó a colaborar con el Diario Universal, fundado por Augusto Suárez de Figueroa, con una columna diaria denominada Lecturas para la mujer. Es ahí cuando empieza a firmar bajo el seudónimo de "Colombine", sugerido por el propio editor.
Más tarde, colaboró con El Heraldo de Madrid, además de otras muchas cabeceras, como el Nuevo Mundo de Madrid, ABC, El Globo o La Esfera.
Es considerada por muchos como la primera mujer periodista a nivel profesional en España, así como la primera corresponsal de guerra en nuestro país. Firmó numerosas crónicas en periódicos, novelas cortas, cuentos, ensayos y fundó su propia revista Crítica.
• Carmen de Burgos


Uno de los ejes centrales de su obra fue la defensa de los derechos de las mujeres. Fue presidenta de la asociación llamada Cruzada de Mujeres Españolas y de la Liga Internacional de Mujeres Ibéricas e Hispanoamericanas.
Luchó abiertamente por la igualdad jurídica, el derecho al divorcio, la educación femenina y la independencia económica de las mujeres. Entre esas obras, podemos destacar El divorcio en España (1904) o La mujer moderna y sus derechos (1927).
Falleció en Madrid en 1932, dejando un legado fundamental para el periodismo, la literatura y el feminismo en España.

• María Luz Morales

Nació en La Coruña en 1890 aunque muy joven se trasladó a Barcelona, donde estudió Filosofía y Letras.
Se inició en el periodismo a comienzos de los años 20, dirigiendo la revista femenina El Hogar y la Moda. En paralelo comenzó a colaborar con La Vanguardia, donde se encargó de la sección “Vida cinematográfica”, que firmaba con el seudónimo Felipe Centeno.
En 1936 se puso al frente de La Vanguardia, convirtiéndose en la primera mujer en dirigir un periódico diario de información general en España.
Tras la victoria franquista, sufrió la represión del régimen franquista por su vinculación profesional con la República. Fue encarcelada durante 40 días en un convento de Barcelona y apartada del ejercicio profesional.
Durante la Dictadura, escribió novelas, tradujo y adaptó obras de teatro, trabajó en la Editorial Salvat al frente de la enciclopedia Universitas y en 1941 creó la Editorial Surco.
No fue hasta 1978 cuando fue rehabilitada para ejercer el periodismo. Colaboró durante sus últimos años en Diario de Barcelona y falleció en 1980 en la Ciudad Condal.
Nació en San Sebastián en 1891, con 25 años se marchó a trabajar a Nueva York como profesora de español. Es allí donde toma contacto con el periodismo y en 1919 empieza a mandar sus primeras crónicas al periódico La Libertad, dirigido por Luis de Oteyza. Esos primeros escritos de Teresa de Escoriaza aparecerían firmados con el seudónimo de Félix de Haro.
En 1921 es enviada por el periódico a Marruecos para cubrir la guerra del Rif, convirtiéndose en pionera dentro de la corresponsalía de guerra entre las mujeres. Estas crónicas fueron publicadas posteriormente en un libro, Del dolor de la guerra. Crónicas de la campaña de Marruecos.
Además de La Libertad, colaboró con Mundo Gráfico. En 1924 empezó a trabajar en Radio Madrid (Radio Ibérica), y se considera que dio la primera conferencia de carácter feminista en la historia de la radiodifusión estatal.
Se instaló en Estados Unidos antes del estallido de la guerra civil y permaneció allí como profesora de español. Regresó a España unos años antes de morir, en Donostia en 1968.
Magda Donato, seudónimo de Carmen Eva Nelken, fue una periodista, escritora y actriz nacida en Madrid en 1898. Hermana pequeña de la también escritora y política Margarita Nelken, ambas recibieron una educación de calidad.
Comenzó a trabajar con 19 años en el diario El Imparcial, fundado por Eduardo Gasset en 1917. Más tarde, escribirá en distintos periódicos madrileños como El Liberal, La Tribuna, El Heraldo de Madrid o Estampa.
Vivió siempre preocupada por la situación de las mujeres y las desigualdades sociales, algo que reflejó especialmente en una serie de artículos para el periódico Ahora que ella misma denominó “reportajes vividos”. “Cómo se vive en un albergue de mendigas” o “La vida en la cárcel de mujeres” son algunos ejemplos de estas entregas que los lectores definieron como de “gran compromiso y sensibilidad”.
Además de su faceta como periodista, destacó su papel como escritora de cuentos infantiles, que también publicó en algunas cabeceras, como, por ejemplo, estos de Jornada y Última Hora.
Al final de la guerra civil, se exilió en México junto a su pareja, el escritor e ilustrador Salvador Bartolozzi. Ambos fundaron el Teatro Pinocho y escribieron numerosas obras que se estrenaron en el país en los años 40.
Donato falleció en el exilio el 3 de noviembre de 1966.


Conocida con el seudónimo “Violeta”, nació en Barcelona en 1867. Entró en la Escuela de Telégrafos, fundada por la Asociación para la Enseñanza de la Mujer y compaginó la profesión de telegrafista con la de periodista durante más de 40 años.
Comenzó a escribir en el diario El País: diario republicano, donde comenzó a firmar con ese seudónimo. Ahí firmó diversos artículos relacionados con el divorcio, el acceso a la educación de las mujeres, la reforma de las cárceles, etc.
Además, colaboró con otros diarios como El Progreso, El Globo y Heraldo de Madrid, y en revistas como La Conciencia libre y Vida Socialista.
En 1907 fue admitida en la Asociación de la Prensa de Madrid junto a Carmen de Burgos, y se convirtió en una de las primeras mujeres que formaron parte de la asociación. También participó en el Ateneo de Madrid como conferenciante, así como en tertulias y debates literarios.
En 1909 fundó el grupo feminista Damas Rojas y participó en otras asociaciones como la Sociedad Española por el Abolicionismo, para erradicar la prostitución, o la Sociedad Española de la Higiene.
Al final de guerra civil, se le aplicó la Ley sobre represión de la masonería y del comunismo y fue juzgada por el Tribunal Especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo (TERMC) que la condenó a 12 años de prisión, aunque quedó en libertad provisional debido a su avanzada edad y a su delicado estado de salud. Falleció en Madrid en 1959.
• Consuelo Álvarez Pool

• Luisa Carnés

Nacida en Madrid en 1905, fue una periodista y escritora que formo parte del grupo de Las Sinsombrero, enmarcado en la Generación del 27. Su obra y trayectoria se caracterizan por una mirada social profundamente comprometida y por la atención constante a las condiciones de vida de las clases trabajadoras, especialmente de las mujeres.
De origen humilde, comenzó durante la década de los 20 a colaborar activamente con diferentes periódicos y revistas como Estampa y otros medios importantes como La voz, Crónica, o Ahora, donde escribió numerosos cuentos, relatos y reportajes.
Durante la Segunda República, su actividad periodística se intensificó y se vinculó de forma más explícita con medios de orientación progresista y de izquierdas, defendiendo reformas sociales, el acceso de las mujeres al trabajo digno y la necesidad de una mayor justicia social.
Desarrolló, además, una importante obra narrativa, entre las que destacan las publicaciones Peregrinos del calvario (1928); Natacha (1930) y la novela Tea Rooms. Mujeres obreras, fruto de su experiencia vital como trabajadora en un salón de té.
Durante su estancia en México, país al que se exilió tras el final de la guerra, mantuvo su actividad periodística y literaria. Colaboró con medios mexicanos como El Nacional o La Prensa y dirigió el periódico Mujeres españolas : boletín de la Unión de Mujeres Antifascistas Españolas en México.
Falleció en 1964 en un accidente de tráfico. Su figura ha sido recuperada en las últimas décadas como una autora clave para comprender el periodismo social y la literatura comprometida del primer tercio del siglo XX.
Nacida en Arenas de San Pedro (Ávila) en 1908, Josefina Carabias es considerada una de las pioneras del periodismo parlamentario en España.
Se instaló en 1926 en Madrid, donde cursó la carrera de Derecho. En 1928 pasó por la Residencia de Señoritas, fundada por María de Maeztu, donde incrementó su pasión por la lectura y la escritura.
Durante esa estancia comenzó su primera incursión en el periodismo escrito en la revista Estampa. El hito que la consagró como periodista fue una entrevista a Victoria Kent, entonces directora de Prisiones y diputada. Desde Estampa pasó a colaborar con cabeceras como La Voz, Crónica, Ahora y Mundo Gráfico, estableciendo una presencia constante en la prensa escrita durante los años de la Segunda República.
Como cronista parlamentaria, una de sus aportaciones más importantes fue la narración de los debates y la vida política dentro de las Cortes para el diario Ahora. Pero, además del periodismo escrito, el trabajo de Carabias en la radio fue también muy notorio.
• Josefina Carabias


En 1933 se incorporó al programa matinal La Palabra, de Unión Radio (actual Cadena Ser), donde permaneció hasta el inicio de la guerra civil. Se exilió con su marido a París, donde continuó escribiendo crónicas para medios argentinos y mexicanos.
Regresó a España en 1943, donde tuvo que firmar artículos bajo pseudónimos como Carmen Moreno debido a restricciones profesionales.
En 1948 se incorporó al diario Informaciones y pocos años después se convirtió en la primera mujer corresponsal española en el extranjero, enviada a Washington por Informaciones junto con otras cabeceras, donde escribió sobre la sociedad y política estadounidense.
Más tarde trabajó en Ya, desempeñándose también como corresponsal en París durante casi una década. En 1967 volvió a Madrid. Ya de vuelta en España, mantuvo una columna diaria sobre actualidad política y parlamentaria hasta casi el final de su vida profesional, participando activamente en la cobertura de la Transición y de los debates que llevaron a la Constitución de 1978.
En 2018 el Congreso de los Diputados acordó la creación del premio Josefina Carabias de periodismo parlamentario, en reconocimiento a su labor pionera en este ámbito.
Aportación realizada por la Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.





